Archivo de etiquetas| VIDEOS DE SUPERACION PESONAL

Me doy permiso

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Me doy permiso para poder ser yo mism@, para que nada ni nadie perturbe mi sueño de hacer lo que yo desee, para vivir la vida plenamente.

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El Secreto para Usted (traducido)

Este video es una herramienta de visualización colocado en la página oficial de la autora del libro, El Secreto, Rhonda Byrne, vean el DVD, es buenísimo, se los recomiendo, o lean el libro.

En el siguiente link podrán ver la película en español.

http://superpatanegra.com/videoteca/rhonda-byrne/el-secreto-en-espanol-video_c5e61851d.html

“TU MEJOR MAESTRO ES TU ÚLTIMO ERROR”

“Un encare distinto ante un momento conflictivo. No se trata solo de “rescatar lo bueno de algo malo”, no es una sugerencia, … sino un desafío: concéntrate en desarrollar esa capacidad de ver en algo malo vivido una enseñanza (a veces muy oculta).
No solo saldrás más entero del golpe bajo que tocó vivir, sino más sabio y claro para no volverlo a repetir. El único beneficiado serás tu mismo. Los demás solo son espectadores de la película de tu vida, el protagonista, escritor, director (y el largo etcétera) eres tu mismo.
El último error aunque tu no lo veas, o no lo creas, fue también tu último mejor maestro. ”

Desconozco el autor.

¿ÉL NO SABE AMAR?

Hace un tiempo una buena amiga me dijo en un encuentro social muy ameno: “Patricia, deberías escribir un artículo sobre los hombres que dicen que no saben amar, ¡porque tengo tanta mala suerte que siempre doy con ellos! y quiero entender cuál es su bendita problemática, no sé cómo ayudarlos y quisiera hacerlo… y encima ¡me enamoran esos hombres!”

Con el tiempo surgieron otros temas e inspiraciones, pero siempre quedó como flotando en el aire el pedido de mi querida amiga. Hoy me senté con ganas de responderle a su duda.Desde mi humilde visión profesional y personal (no hay profesional que se desprenda de ser personal siempre, aún en su trabajo), el saber amar o no saberlo hacer va en relación directa a saber amarnos a nosotros mismos. Es imposible poder dar lo que no tenemos, ¿no?. Es tan lógico que como siempre muchos no lo piensan. La persona falla con los demás en algo que falló primero con ella misma: no supo amarse lo suficiente. No conoce lo que es la entrega (y destaquemos esa palabra: “entrega”) apasionada, admirada, de respeto, sin cuestionamientos, sin temores, e incondicional… a uno mismo.

La famosa autoestima dañada según la gravedad que sugiere la historia del que la vive.

Si hubieron daños serios en “sentirse amado” desde pequeño… la persona no captó desde épocas tempranas el mensaje de su real valor humano. Con o sin defectos, con o sin carencias, podemos sentirnos reyes al sabernos amados por los que desde un inicio de nuestras vidas nos recibieron con los brazos abiertos… o no tan abiertos…insisto: según la historia que nos tocó vivir a cada uno. En aquellos primeros gestos de aprobación, de calidez, de caricias, de sonrisas cómplices, de percibir que el otro nos adora, nos busca, nos necesita, tan solo para vernos, para tocarnos, para sonreírnos y con el tiempo para hablar, para compartir, para jugar, para pensar, para preguntar, para crecer juntos, sea la relación que sea. Pero está comprobado que desde la calidad y calidez de esos primeros contactos primarios aprendimos a amarnos, a resignificarnos, a valorarnos…. percibimos lo valiosos, lo sustanciales, lo primordiales y transcendentales que somos para otros.

Poco a poco y si la historia personal nos permite avanzar sin muchas caídas ni raspones, amarnos se vuelve una instancia natural con nosotros mismos, respetarnos también, y lentamente se vuelve un acto reflejo el volcar afuera lo que vivimos dentro. No cuesta tanto comenzar a valorar a otros si sabemos valorarnos a nosotros, no cuesta tanto acariciar a otro si antes en momentos difíciles lo hicimos con nosotros mismos, no cuesta tanto descubrir que necesitamos a otros si antes aprendimos que cuando estuvimos mal uno de los mejores soportes fuimos nosotros mismos, necesitar de nosotros mismos para reencontrarnos con la paz en momentos de tormenta nos resignifica nuevamente como fortalezas humanas.

Y poco a poco el otro se vuelve fácilmente una proyección de nuestras relaciones con nosotros mismos. Comenzamos a vivir con los demás lo que antes aprendimos a vivir en nuestra más profunda esencia e intimidad. Amarnos a nosotros mismos, se convierte en amar a los demás. Es un sutil traslado de energías, lo que antes instintivamente volcábamos en nuestro mundo interior, se va desplazando al mundo exterior. Lo que era una relación íntima se extiende a una relación con otros. Sin darnos cuenta: ¡aprendimos a amar! a nosotros primero y a los demás después. Ese proceso afectivo tiene tanta variedad de recorridos como historias personales hay en el mundo.

No podríamos hablar de números estadísticos, o de procesos normales y anormales, porque como imaginarán las vivencias de cada uno tienen un sello personal irrepetible en otras vidas, a cada uno le tocó experimentar distintos pasillos en esa escuela donde aprendemos a amar. Algunos se metieron en salones oscuros, sin maestros, sin compañeros, donde no pudieron aprender mucho, y donde si buscaban algún tipo de demostración de afecto no escuchaban ni siquiera ecos de alguna posible realidad prometedora. Otros no conocieron caricias, aunque algunas palabras de amor parecían rebotar en sus oídos no hubieron gestos de acercamiento, de hacerlo verse a sí mismo como valor humano, querido, amado, necesitado. Otros recibían golpes junto con las palabras: “¡te amo!”, aprendieron que amar era sufrir. Otros fueron a salones donde se los miraba desde lejos y a gritos les decían: “quiero amarte pero no puedo, no me enseñaron a amar, te quiero pero no te se acariciar, no me enseñaron a hacerlo nunca” , el niño se miró a si mismo y lo único que vio fue un hueco deseoso de que lo llenaran pero jamás supo de qué, ni cómo llenarlo, ni se le enseñó si era un recipiente digno de ser llenado, y miles de cuestionamientos quedaron rebotando en esas paredes vacías de afectos, y el niño quedó atrapado en esa sala, en ese hueco, en esa sed de lo que pudo ser pero no fue. Muchos niños por suerte entraron a salones donde había tanta luz que se podían ver a si mismos y a los demás con una transparencia afable, felíces, con sonrisas, y complicidades, donde amar era una forma más de crecer juntos, aunque las edades fueran tan distintas, pequeños algunos y adultos los otros, ambos aprendían mutuamente, y para ambas partes era un placer demostrar lo que sentían, entregarse y recibir, sacrificar por otro, compartir las emociones con lágrimas o sonrisas, no había miedo, no había cuestionamientos, no había reproches, no había dolor.

Las formas de amar a los demás se inicia en esa escuela de la vida. La que nos recibe en nuestros primeros cuartos y casas. En nuestra primera familia. En nuestro primer lugar de enseñanzas íntimas sobre el contacto con nosotros y con los demás. Esas personas con las que se encuentra tan frecuentemente mi querida amiga, seguramente pasaron por salones oscuros, tuvieron que pasar duramente por lecciones que solo le dejaron una cuota de dolor, desconfianzas, y miedos a la entrega. Están seguros (por algo será) que el amor no existe, y si existe ellos no aprendieron a amar. No saben hacerlo. Algunos se sienten seguros en no amar, porque para ellos amar es sinónimo de sufrir, y obviamente se sienten más tranquilos dejando su mundo personal vacío de “riesgos amorosos” que los puedan lastimar.

Muchas explicaciones pueden haber para cada historia, para cada hombre con el que se encontraba mi amiga.

Ahora, ya es otro asunto el por qué será que ella da con significativa frecuencia con hombres así, que dicen “no saber amar”. Eso ya da para otro artículo… aprendamos por partes…

Ps. Patricia Cabrera Sena

www.SUCONSULTA.COM (Tratamientos Psicológicos On Line)
ARTÍCULO DE LA REVISTA DEBATEPRESS.COM : http://www.debatepress.com/?p=verNoticia&idNoticia=15325&idCategoria=4

LUZ Y SOMBRA

“Siempre insistimos en ese tema que dice la imágen: “Núnca temas a las sombras. Solo significan que hay una luz brillando cerca”, porque recrea de un modo bien claro una realidad que se da en hechos palpables y se extiende al mundo emocional.
Jamás podríamos ver las sombras si no existiera una luz cerca contrastando.
La peor sombra, la más nítida, la más definida, tiene una tremenda luz cerca permitiendo que se vea y se perciba así.
Las sombras y las luces son una pareja que jamás se separa. Una condiciona a la otra. Esencias intrínsecas. Una se alimenta de la otra para exitir.
Y del mismo modo que se las ve en el mundo palpable y objetivo, existe la misma pareja en el mundo de las emociones. Lo que les pasa a muchos humanos es que quedan atrapados en las sombras, olvidando la luz que hay detrás o muy cerca haciendo opuestos y contrastes.
La emoción más oscura suele tener a muy corta distancia una emoción llena de claridad, luces, y crecimiento. La habilidad para poder apreciar equilibradamente ambos opuestos se aprende con la vida, con las experiencias duras, descubriendo las lecciones ocultas, sonriendo con la boca mientras secamos lágrimas en los ojos… es una combinación necesaria que vamos desarrollando con el tiempo y con los impactos vivenciales, que a todos nos toca en algún momento enfrentar, …
Tu sombra, la peor, la más oscura… tiene una luz muy cerca… si no la ves existen formas de quitarte los velos que te impiden ese avance interno, un crecimiento que está pendiente en ti, busca ayuda si no puedes encontrar tú solo ese camino hacia el faro íntimo, que iluminará tarde o temprano partes de ti mismo y de los demás que ni imaginabas y que por fin te liberarán de las oscuras tormentas que puedas estar atravesando.”

Ps. Patricia Cabrera Sena (www.suconsulta.com)

HOY COMIENZO UNA NUEVA VIDA (afirmaciones positivas)

Cambiaré mi piel que ha sufrido durante tanto tiempo el fracaso y la mediocridad. Hoy nazco de nuevo en un lugar en donde reina la abundancia.

Recogeré los mejores frutos sembrados por los más sabios que estuvieron antes que yo, de generación en generación.

Hoy atraeré sobre mí el éxito y una nueva vida me espera. La carrera que he escogido está llena de oportunidades.

Hoy no fracasaré como aquellos que se quedaron sólo en sus sueños. En mi naturaleza no está incluido el fracaso. El fracaso es ajeno a mi vida.

En el pasado lo acepté como acepté el dolor. Ahora lo rechazo y estoy preparado para abrazar la sabiduría.

Me dirijo ahora hacia la felicidad, la riqueza resplandeciente y la justa posición que me merezco.

Practicaré el arte de la paciencia, porque la naturaleza no procede jamás con apresuramiento. Aunque carezco de la experiencia, poseo un instinto superior que me conduce.

Alcanzaré mis metas en la vida y no admitiré el fracaso.

Adquiriré nuevos hábitos en lugar de los antiguos, disciplinándome a mí mismo para lograr el cambio.

Diré en voz alta mis metas y mis propósitos para así materializar mi intención.

Comenzaré a despertar todas las mañanas con una vitalidad que no he conocido nunca. Mi vigor aumentará y mi entusiasmo se acrecentará. Mi deseo de enfrentarme con el mundo dominará a todos los temores que antes me asaltaban al amanecer. Y seré más feliz de lo que jamás había pensado que fuese posible en este mundo de luchas y dolor.

Me hago el solemne juramento de que nada retardará el crecimiento de mi nueva vida.