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La risa

La risa es tremendamente relajante, es una gran meditación. Si puedes reír totalmente, si puedes reír con totalidad, entrarás en un espacio de no-mente, de no-tiempo. La mente lógicamente vive de expectativas, la risa es algo que viene del más allá.

Osho

 

SÓLO PUEDES SER LO QUE ERES

¿Por qué no te conoces a ti mismo?

Debería ser la cosa más sencilla del mundo y se ha vuelto lo más difícil.
Conocerse se ha vuelto casi imposible.
¿Dónde está el error?
Tienes la capacidad de conocerte.
Tú estás ahí, la capacidad de conocerte también está ahí. Entonces, ¿qué ha sucedido?
¿Por qué la capacidad de conocer no puede volverse hacia sí misma?
Sólo hay un error, y a menos que lo arregles, seguirás sin saber quién eres.

Y el error es que se ha creado dentro de ti una división. Has perdido tu integridad.
La sociedad te ha convertido en una casa dividida en contra de ti mismo.
La estrategia es sencilla; una vez que la hayas entendido, puedes eliminarla.
La estrategia consiste en que la sociedad te ha dado unos ideales de cómo deberías ser.
Y te los ha inculcado tanto, que siempre estás interesado en el ideal «cómo debería ser», olvidándote de quién eres.
Estás obsesionado con el ideal futuro y te has olvidado de la realidad presente.
Tus ojos están mirando al futuro lejano. En consecuencia, no pueden mirar hacia dentro.
Continuamente estás pensando qué hacer, cómo hacerlo, cómo llegar a ser esto.
Tu lenguaje se ha convertido en un idioma de deber y convenir, mientras que la realidad sólo consiste en ser.

La realidad no conoce deberes o conveniencias.

Sólo el hombre tiene ideales y deberes. «Debería ser esto y lo otro»; entonces te divides contra tu propio ser. Deber y ser son enemigos.

Y no puedes ser algo diferente de lo que eres. Deja que esto cale profundamente en tu corazón:
sólo puedes ser lo que eres, nada más.

Cuando te ha penetrado esta verdad, «sólo puedo ser yo mismo», desaparecen todos los ideales. Automáticamente se descartan. Y cuando no hay ningún ideal, te encuentras con la realidad.

Entonces tus ojos están aquí y ahora, estás presente en lo que eres. Desaparece la división, la separación. Eres uno.

(Osho)

La otra mitad. OSHO

Nunca pienses en la mujer como “la otra mitad”; no lo es, tampoco lo eres tú. Tú eres completo, ella es completa. Ella es un individuo y tú eres un individuo. Tú eres completo y ella es completa.

Esa vieja actitud de que la mujer es la otra mitad ha demostrado ser un gran desastre. En cuanto empiezas a poseer (es una clase de posesión) empiezas a destruir la individualidad del otro, estás destruyendo algo de inmenso valor. No es creativo. Nunca pienses en la mujer como la otra mitad; ¡no lo es!.

Dos amantes son como dos pilares de un templo. Sostienen el mismo techo, pero están separados, no están juntos. Si los dos pilares del templo se acercan mucho, el templo se derrumbará, el techo no tendrá apoyo en absoluto.

Fíjate en estos pilares de este auditorio Chuang Tzu: están separados, sostienen el mismo techo. Así deberían ser los amantes: separados, individuales, y a la vez sosteniendo algo en común…

Por favor, no poseas a un hombre o a una mujer. La posesión, la posesividad, no es amor

Osho.

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El Nirvana de Buda… OSHO

Buda fue interrogado, «¿Qué es lo que has alcanzado?» Cuando hubo alcanzado el Nirvana, cuando alcanzó la Iluminación se le preguntó, «¿Que es lo que has alcanzado?» Buda dijo, «No he alcanzado nada, sólo aquello que ha estado en mí siempre. Más bien, al contrario, me he desprendido de algo.

No he alcanzado nada. He perdido la mente que estaba en mí y he alcanzado Eso que estuvo siempre conmigo, pero que debido a esa mente no podía penetrar, no podía verlo».

Osho.

 

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La semilla posee un sueño – OSHO

“La semilla no puede saber qué va a suceder, la semilla nunca ha conocido la flor. Y la semilla no puede siquiera creer que tiene el potencial de convertirse en una hermosa flor.

El camino es largo, y siempre es más seguro no recorrer ese camino porque el trayecto es desconocido, nada está garantizado. Nada puede ser garantizado.

Mil y uno son los riesgos del camino, son muchos los escollos –y la semilla está segura, escondida dentro de una dura coraza. Pero la semilla lo intenta, hace un esfuerzo, tira la dura concha que es su propia seguridad y comienza a moverse.

Inmediatamente la lucha comienza: la lucha con la tierra, con las piedras, con las rocas. Y la semilla era muy dura y el brote será muy, muy suave y los peligros serán muchos. No había peligro para la semilla, la semilla podía haber sobrevivido por milenios, pero para el brote los peligros son muchos.

Pero el retoño emprende hacia lo desconocido, hacia el sol, hacia la fuente de luz, sin saber dónde, sin saber por qué. Enorme es la cruz que ha de cargarse, pero la semilla posee un sueño y la semilla se mueve.

El mismo camino es para el hombre. Es arduo. Mucho valor se necesitará”.

Osho

 

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Lo que trae el cambio es la presencia

”Lo que trae el cambio es la presencia, no tu esfuerzo. ¿Por qué se produce mediante la presencia? Porque la presencia te cambia, y cuando eres diferente todo el mundo es diferente. No es un asunto de crear un mundo diferente, sólo es un asunto de crear un ‘tú’ diferente. Tú eres tu mundo así que si tú cambias, el mundo cambia”.

Osho

Que la vela de la conciencia arda en todo momento – OSHO –

“Hagas lo que hagas, hazlo en profunda alerta; entonces, incluso las mínimas cosas se vuelven sagradas. Entonces cocinar o limpiar se vuelven algo sagrado; se convierten en una adoración.

La cuestión no reside en lo que haces, sino en cómo lo haces. Puedes limpiar el suelo como un robot, de manera mecánica; como tienes que limpiarlo, lo limpias; entonces te pierdes algo precioso. Limpiar el suelo podría haber sido una gran experiencia; te la has perdido. El suelo queda limpio, pero ha dejado de ocurrir algo que podría haber ocurrido dentro de ti. Si eres consciente, si estás alerta, además del suelo, tú mismo habrías recibido una profunda limpieza. Limpia el suelo con plena conciencia, irradiando conciencia. Trabaja, siéntate o camina, pero hay algo que tiene que ser un hilo continuo: ilumina más y más momentos de tu vida con la luz de la conciencia. Deja que la vela de la conciencia arda en todo momento, en cada acto. El efecto acumulativo de esta práctica es la iluminación. El efecto acumulativo, juntando todos los momentos, todas las pequeñas velas, se convierten en una gran fuente de luz”.

Osho

“Esto también pasará” (cuento)

Un gran rey que había contratado muchos sabios, se sentía frustrado con sus riquezas. Un país cercano, un país más poderoso que el suyo, se preparaba para atacar. El rey tenía miedo de la muerte, de la derrota, de la desesperación, de la vejez. Entonces llamó a sus sabios y les dijo: “No sé porqué, pero debo encontrar cierto anillo… uno que me pondrá alegre cuando esté infeliz y al mismo tiempo, si estoy feliz y lo miro, me pondrá triste”.

Estaba pidiendo una llave, una llave con la cual pudiese abrir dos puertas: la puerta de la felicidad y la puerta de la desdicha. ¿Qué les pedía? Pedía el dominio de sus estados de ánimo. Decía que quería volverse el dueño de sus estados de ánimo, no quería ser más la víctima de ellos.

Los sabios hicieron consultas entre ellos pero no pudieron llegar a ninguna conclusión. Finalmente fueron a un místico Sufi y le pidieron su consejo. El Sufi sólo se sacó un anillo del dedo y se los dio diciéndoles: “Hay una condición. Dénselo al rey, pero díganle que sólo debe mirar debajo de la piedra cuando todo esté perdido, cuando la confusión sea total, la agonía perfecta y cuando él se sienta absolutamente impotente. De otra manera perderá el mensaje”.

El rey guardó el anillo. Al poco tiempo comenzó la guerra con el reino vecino y tal como se suponía, la situación rápidamente se tornó en su contra.

Su país estaba perdido, huía del reino sólo para salvar su vida. El enemigo lo seguía, podía oir los caballos de sus perseguidores… y su caballo murió. Siguió corriendo a pie hasta que llegó a un punto sin retorno. Sólo había un abismo. En el último momento recordó el anillo. Lo abrió, miró debajo de la piedra y allí estaba el mensaje, que decía: “Esto también pasará”.

Osho

Todo lo que es grande está más allá del lenguaje.

Cuando hay, tanto que decir, siempre resulta difícil decirlo. Solo se pueden decir las cosas pequeñas, únicamente las trivialidades, lo mundano. Siempre que sentís algo abrumador, es imposible decirlo, porque las palabras son demasiado estrechas para contener algo esencial.
Las palabras son utilitarias. Son buenas para las actividades del día a día, mundanas. Empiezan a quedarse cortas a medida que vais más allá de la vida corriente. En el amor no son útiles, en la oración se vuelven completamente inapropiadas.
Todo lo que es grande está más allá del lenguaje, y cuando una persona averigua que nada se puede expresar, entonces ha llegado. Entonces la vida está llena de gran belleza, de gran amor, de gran júbilo v celebración.

OSHO

La prisa a menudo causa el retraso.


Cuando tengas sed espera pacientemente,
cuanto más profunda sea la espera, antes llega…
Has plantado la semilla, ahora siéntate a la sombra
y observa lo que ocurre.
La semilla se abrirá y florecerá,
pero no puedes acelerar el proceso.
No es preciso acaso un tiempo para todo?…
Debes trabajar, pero deja el resultado a Dios.
Nada en la vida se desperdicia,
especialmente los pasos hacia la Verdad…
Pero a veces surge la impaciencia.
La impaciencia llega con la sed pero es un obstáculo.
Aguanta la sed y desecha la impaciencia.
No confundas la impaciencia con la sed.
Con sed hay anhelo, pero con la añoranza hay espera
pero no exigencia, mientras que con impaciencia
hay exigencia pero no espera…
Con sed hay lágrimas de silencio,
con impaciencia hay una lucha inagotable.
La verdad no puede ser tomada al asalto,
se logra a través de la rendición,
no a través de la lucha.
Se conquista con la rendición total..
Osho

LA META ES EL CAMINO- OSHO –

“La vida misma es la meta.
Donde quiera que estoy es mi meta.
Lo que quiera que soy es mi meta.
En el momento presente, toda mi vida converge en mí; no tengo otro lugar a donde ir. Por consiguiente, debo celebrar este momento en su Totalidad”.

Osho-

SANACIÓN – Osho.

Es una época en la cual las heridas profundamente enterradas del pasado salen a la superficie, listas y dispuestas a ser curadas.

La figura en esta carta está desnuda, vulnerable, abierta al toque amoroso de la existencia. El aura alrededor de su cuerpo está llena de luz y, la cualidad de relajación, de cuidado y amor que le rodea, disuelve su lucha y sufrimiento. Lotos de luz aparecen en su cuerpo físico y alrededor de los cuerpos sutiles de energía que dicen los curadores que nos rodean. En cada uno de estos niveles sutiles aparece un cristal curativo o un patrón.

Cuando estamos bajo la influencia curativa del Rey del Agua, ya no nos ocultamos más de nosotros mismos o de otros. En esta actitud de apertura y aceptación podemos ser curados y ayudar a otros a estar sanos y totales.

Osho.

Osho- SOLEDAD

Cuando no hay un otro significativo en nuestras vidas podemos ya sea sentirnos desolados, o disfrutar la libertad que la soledad trae consigo. Cuando no encontramos apoyo entre los otros para nuestras verdades más profundas, podemos ya sea sentirnos desolados y amargados, o celebrar el hecho de que nuestra visión es lo suficientemente fuerte incluso para sobrevivir la humana y poderosa necesidad de aprobación de la familia, amigos o colegas.

Si tú estás enfrentando una situación así ahora, sé consciente de cómo estás eligiendo ver tu aislamiento y toma responsabilidad de la elección que has hecho.

La humilde figura en esta carta brilla con una luz que emana de su interior. Una de las contribuciones más importantes de Gautama Buda a la vida espiritual de la humanidad fue el insistir a sus discípulos, Sé una luz para ti mismo. Esencialmente, cada uno de nosotros debe desarrollar dentro de sí la capacidad de encontrar nuestro camino a través de la oscuridad sin ninguna compañía, sin mapas o guías.
Osho.


¿Es posible celebrar la tristeza ? – OSHO

Osho:

No te identifiques con la tristeza. Transfórmate en su testigo y disfruta del momento de tristeza, porque la tristeza tiene su propia belleza. Nunca te has fijado en ello. Te identificas tanto, que nunca penetras en la belleza de un momento triste. Si te fijas, te sorprenderás de los tesoros que te has estado perdiendo. Fíjate: cuando eres feliz nunca eres tan profundo como cuando estás triste. La tristeza tiene profundidad; la felicidad tiene algo de superficial. Observa a la gente feliz.

Los que pretenden ser feliceslos playboys y playgirls que encontrarás en los clubs, en los hoteles, en los teatrossiempre están sonriendo y burbujean felicidad. Los encontrarás insípidos, superficiales. No tienen ninguna profundidad. La felicidad es como las olas, solamente superficial; vives una vida trivial. Pero la tristeza tiene algo de profundo. Cuando estás triste no es como las olas en la superficie, es como la profundidad misma del Océano Pacífico; millas y millas.

Sumérgete en su profundidad, obsérvala. La felicidad es ruidosa; la tristeza tiene un cierto silencio. La felicidad puede ser como el día, la tristeza es como la noche. La felicidad puede ser como la luz, la tristeza es como la oscuridad. La luz va y viene; la oscuridad permanece, es eterna. La luz se presenta a veces; la oscuridad está siempre ahí. Si penetras en la tristeza sentirás todas estas cosas. De pronto te darás cuenta que la tristeza está ahí como un objeto, tú la estás observando, eres testigo de ella, y repentinamente empiezas a sentirte feliz. ¡ Qué bella es la tristeza!

Una flor de la oscuridad, una flor de eterna profundidad. Como un abismo sin fondo, tan silenciosa, tan musical; no hay ruido en absoluto, ninguna perturbación. Uno puede ir cayendo en ella incesantemente y uno puede salir de ella absolutamente rejuvenecido. Es un descanso.

Depende de la actitud. Cuando te entristeces piensas que te ha sucedido algo malo. El que algo malo te ha ocurrido es sólo una interpretación y entonces tratas de escapar. Nunca meditas sobre ello. Luego quieres ir a ver a alguien; a una fiesta, al club, o enciendes la televisión o la radio, o empiezas a leer el periódico; haces algo para poder olvidar. Esta que la tristeza es algo maloes una actitud errónea que te ha sido transmitida: No hay nada malo en ella. Es otro polo de la vida.

La felicidad es un polo, la tristeza es el otro. La dicha suprema es un polo, la infelicidad es el otro. La vida es ambos. Una vida de pura dicha tendrá extensión, pero no tendrá profundidad. Una vida de pura tristeza tendrá profundidad, pero no tendrá extensión. Una vida de ambas, tristeza y felicidad, es multidimensional; se mueve en todas las direcciones conjuntamente. Fíjate en la estatua de Buda o, a veces, mira mis ojos y encontrarás ambas; encontrarás una felicidad que contiene también tristeza, una paz y también una tristeza. Porque esa tristeza le da profundidad. Observa la estatua de Buda: dichoso, sin embargo triste. La propia palabra “triste” te da connotaciones equivocadas de que algo está mal. Esa es tú interpretación.

Para mí, la vida es buena en su totalidad . Y cuando entiendes la vida en su totalidad, sólo entonces puedes celebrarla; de otro modo no. Celebración significa: cualquier cosa que suceda no importa, la celebraré. La celebración no está condicionada a ciertas cosas: “Cuando sea feliz lo celebraré” o “Cuando esté triste no lo celebraré”. La celebración es incondicional; celebro la vida. Si trae infelicidad, bien, lo celebro. Si trae felicidad, bien, lo celebro. La celebración es mi actitud, independientemente de lo que la vida traiga.

Pero cada vez que utilizo las palabras, surge un problema. Esas palabras tienen connotaciones en tu mente. Cuando digo “celebra”, tú piensas que uno tiene que estar feliz. ¿Cómo puede uno celebrar cuando está triste? No estoy diciendo que uno tenga que estar feliz para celebrar. La celebración es gratitud por cualquier cosa que la vida te dé, cualquier cosa que Dios te dé. Celebración es una gratitud, es estar lleno de agradecimiento. Os lo he contado y os lo contaré otra vez…

Un místico sufí, muy pobre, marginado, hambriento y cansado de viajar llegó a un pueblo por la noche y nadie le aceptó. Era un pueblo de gente muy ortodoxa y cuando hay musulmanes ortodoxos es muy difícil persuadirles. Ni siquiera querían alojarlo en el pueblo. La noche era fría y estaba hambriento, agotado, temblando, sin suficiente ropa. Estaba sentado en las afueras del pueblo, bajo un árbol. Sus discípulos estaban sentados allí muy deprimidos, muy tristes e incluso enojados.

Y entonces empezó a rezar diciendo a Dios: “¡Eres maravilloso! Siempre me das todo lo que necesito”. Esto fue demasiado. Un discípulo le dijo: “Espera, ahora estás yendo demasiado lejos, especialmente esta noche. Estas palabras son falsas. Estamos hambrientos, cansados, sin abrigo y nos espera una fría noche. Hay animales salvajes por todos lados, hemos sido rechazados por la gente del pueblo, estamos sin refugio. ¿Por qué le estás dando gracias a Dios? ¿Qué quieres decir cuando dices: “Siempre me has dado lo que necesito”?

El místico dijo: “Sí, y lo repito otra vez: Dios me da todo lo que necesito. Esta noche necesito pobreza, esta noche necesito ser rechazado, esta noche necesito tener hambre, estar en peligro. De otra manera ¿por qué me estaría dando? Debe de ser que lo necesito. Es lo que necesito y tengo que estar agradecido. ¡El cuida tan bien de mis necesidades! ¡Es realmente maravilloso!”

Esta es una actitud que no depende de la situación. La situación no es importante. Celebra, ante cualquier suceso. Si estás triste, celebra por estar triste. Haz la prueba. Haz solamente la prueba y te sorprenderás; sucede. ¿Estás triste? Empieza a bailar, porque la tristeza es muy bella, ¡Silenciosa flor del ser! Baila, disfruta, y de pronto sentirás que la tristeza está desapareciendo; se crea una distancia. Poco a poco olvidarás la tristeza y estarás celebrando. Habrás transformado tu energía.

Esto es alquimia: transformar los metales comunes en el oro más puro. La tristeza, la ira, los celos; metales bajos que pueden ser transformados en oro porque están constituidos por los mismos elementos que el oro. No hay diferencia entre el oro y el hierro, porque tienen los mismos elementos, los mismos electrones. ¿Has pensado alguna vez que un trozo de carbón y el más preciado de los brillantes del mundo son la misma cosa? No hay ninguna diferencia. En efecto, el carbón comprimido por la tierra durante millones de años se convierte en diamante. Sólo una diferencia de presión, pero ambos son carbón, ambos están constituidos por los mismos elementos.

Lo más bajo puede ser transformado en lo más alto. A lo bajo no le falta nada.

Sólo se necesita una redistribución, una recomposición. La alquimia no es más que esto. Cuando estés triste, celebra y le estarás dando una nueva composición a la tristeza. Le estás aportando algo que la transformará. Le estás aportando celebración. ¿Está enojado? Entrégate a una hermosa danza. Al principio el baile será agresivo, violento. Poco a poco, se hará más suave y más suave y más suave; entonces de pronto, te habrás olvidado del enojo. La energía habrá cambiado, se habrá convertido en danza.

Pero cuando estás enojado, no eres capaz de pensar en bailar. Cuando estás triste no eres capaz de pensar en cantar. ¿Por qué no hacer de tu tristeza una canción? Canta, toca tu flauta. Al principio las notas serán tristes, pero no hay nada malo en una nota triste. ¿Has oído? A veces, en la tarde, cuando todo está caliente, todo quema, cuando todo es fuego a tu alrededor, de pronto, desde un huerto de mangos, puedes oír un pajarito que empieza a cantar. Al principio la nota es triste. Está llamando a su amada, a su amor, en una tarde muy calurosa. Todo es fuego alrededor, está ansioso de amor. Una nota muy triste, pero bella. Poco a poco, la nota triste se convierte en una nota alegre. La amante empieza a responderle desde otro bosquecillo. Ahora ya no es una tarde calurosa; todo se refresca en el corazón. Ahora la nota es diferente. Cuando la amante responde, todo ha cambiado. Es un cambio alquímico.

¿Estás triste? Empieza a cantar, a rezar, a bailar. Lo que puedas hacer, hazlo, y poco a poco, el metal más bajo se transformará en el más alto, en oro. Una vez que conozcas la llave, tu vida no volverá a ser nunca la misma. Podrás abrir cualquier puerta. Y ésta es la llave maestra: celebrarlo todo.

He oído la historia de tres místicos chinos. Nadie conoce sus nombres. Se les conocía solamente como “Los Tres Santos que ríen” , porque nunca hicieron otra cosa, simplemente se reían… Iban de un pueblo a otro, riéndose. Se paraban en la plaza donde estaba el mercado y se reían a carcajadas: Todo el pueblo les rodeaba. La gente acudía a verlos, cerraban las tiendas y los clientes se olvidaban de para qué habían venido. Estos tres hombres eran realmente hermosos, riendo y con sus vientres estremeciéndose. Esto se volvía contagioso y pronto los demás empezaban también a reír. Entonces todo el mercado reía. Habían cambiado la atmósfera del mercado. Y si alguien decía: “Decidnos algo”. Ellos contestaban: “No tenemos nada que decir. Simplemente reímos y la atmósfera cambia”. Hace sólo unos momentos éste era un lugar desagradable donde todos pensaban únicamente en el dinero; ansiosos de dinero, ambiciosos. El dinero lo era todo. De pronto estos tres locos llegaron y empezaron a reír y así cambiaron el ambiente mismo de todo el mercado.

Ahora nadie era un cliente. Se habían olvidado de que habían ido a comprar y a vender. Nadie se preocupaba de obtener un beneficio. Reían y bailaban alrededor de aquellos tres locos. Durante unos segundos se abría un nuevo mundo.

Viajaban por toda la China, de un lugar a otro, de aldea en aldea, solamente ayudando a la gente a reír. Gente triste, enojada, gente codiciosa, celosa; todos empezaban a reír con ellos. Y muchos comprendieron la clave: te puedes transformar.

Entonces, ocurrió que en una de las aldeas uno de los tres murió. La gente del pueblo se reunió y dijo: “Ahora sí que habrá problemas. ¡Ahora veremos si se ríen!. Su amigo ha muerto; seguro que llorarán”. Pero cuando llegaron, los dos estaban bailando, riendo y celebrando la muerte. La gente del pueblo decía: “Esto es demasiado. Es de mala educación. Cuando un hombre muere es una irreverencia reír y bailar”.

Y ellos dijeron: “¡No sabéis lo que ha pasado! Los tres siempre pensábamos cuál de nosotros moriría primero. Este hombre ha ganado; hemos sido derrotados. Toda la vida hemos reído con él. ¿Cómo podríamos darle el último adiós de otra manera? Tenemos que reír, tenemos que disfrutar, tenemos que celebrar. Esta es la única despedida posible para un hombre que ha reído toda su vida. Y si no reímos, él se reirá de nosotros y pensará:” ¡Qué tontos! ¿Así que otra vez han caído en la trampa?” Para nosotros no ha muerto. ¿Cómo puede la risa morir, cómo puede la vida morir?” La risa es eterna, la vida es eterna, la celebración continúa. Los actores cambian, pero el drama continúa. Las olas cambian, pero el océano continúa. Ríes, cambias y algún otro ríe, pero la risa continúa. Celebras, algún otro celebra, pero la celebración continúa. La existencia es continua, es un continuum. No hay ni siquiera un solo momento de vacío en ella. Pero la gente del pueblo no podía entenderlo y aquel día no podían participar de la risa.

El cuerpo estaba a punto de ser incinerado y la gente del pueblo decía: “Le bañaremos, tal como establece el ritual”. Pero los dos amigos dijeron: “No, nuestro amigo ha dicho: `”o llevéis a cabo ningún ritual, no me cambiéis de ropas y no me bañéis Tal y como estoy, ponedme en la pira crematoria”. Estas son sus instrucciones”.

Y entonces, de repente, sucedió algo extraordinario; aquel viejo les había gastado su última broma. Había escondido bajo su ropa fuegos artificiales y cuando colocaron el cuerpo sobre el fuego, de pronto hubo ¡Diwali! (*) Entonces todo el pueblo empezó a reír. Los dos locos, sus amigos, se pusieron a bailar y todo el pueblo empezó a bailar también. No era una muerte, era una nueva vida Ninguna muerte es muerte, porque cada muerte abre una nueva puerta; es un principio. La vida no tiene fin, siempre hay un nuevo principio, una resurrección.

Si cambias tu tristeza por celebración, también serás capaz de transformar tu muerte en una resurrección. Así que aprende el arte mientras todavía hay tiempo. No dejes que la muerte llegue antes de que hayas aprendido la secreta alquimia de cambiar los metales inferiores en metales superiores. Porque si puedes cambiar la tristeza, puedes cambiar la muerte. Si puedes celebrar incondicionalmente, cuando la muerte llegue, serás capaz de celebrar, partirás feliz. Y cuando te vas celebrando, la muerte no te puede matar. Al contrario, tú has matado a la muerte. Pero empieza, haz una prueba. No hay nada que perder. Pero la gente es tan tonta que incluso cuando no hay nada que perder, no quieren hacer la prueba. ¿Qué puedes perder?

El mejor momento es AHORA

La vida no te está esperando en ninguna parte, te está sucediendo.

No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón.

Cualquier cosa que seas es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás.

( Osho)

La vida es peregrinaje

La vida es peregrinaje. No hay fin. Estás llegando pero nunca llegas. La tierra y el cielo no se juntan en ningún lado. Llegas al punto dnde estaba el horizonte y éste habrá retrocedido más allá. La distancia entre tú y el horizonte será siempre la misma, sin cambio alguno Esta es la belleza d la vida, q sigue creciendo, q no conoce el fin, q sigue viviendo y no conoce la muerte La vida solo conoce la eternidad.

Osho

PERMANECER INALTERABLE

“La persona que es capaz de pemanecer inalterable, en silencio, aceptando el dolor, la frustración y el sufrimiento, transforma la cualidad misma del sufrimiento. Para esta persona el sufrimiento también se vuelve un tesoro, incluso el dolor le da claridad. Incluso la oscuridad tiene belleza, profundidad… es infinita.”

OSHO.

AMOR Y DEBER

El amor desconoce el deber. El deber es un lastre, una formalidad. El amor es una alegría, un compartir; el amor es informal. El amante nunca siente que ha hecho ya suficiente; siempre piensa que puede hacer más. El amante nunca siente: “He complacido al otro”. Por el contrario, siente: “Me siento complacido porque mi amor ha sido recibido. El otro me ha complacido al aceptar mi regalo, al no rechazarlo”.

OSHO