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El amor es una aventura constante

Siempre que dos personas se encuentran, se crea un mundo nuevo. Su simple reunión le da vida a un nuevo fenómeno, que antes no existía, que nunca había existido. Y a través de ese nuevo fenómeno ambas “personas” son modificadas y transformadas. Ustedes crean la relación, pero dicha relación también los crea a ustedes.

Si nuestras relaciones con las personas contienen la gran comprensión de que al otro habría que concederle una libertad total para que pueda seguir siendo lo que es, quizá con cada momento se pueda revelar más y más belleza. Hagan que el amor de la gente sea libre, hagan que la gente no sea posesiva. Pero esto solo puede suceder si en su meditación descubren su ser.

La intimidad con una mujer o con un hombre es mejor que tener muchas relaciones superficiales. El amor no es una flor de temporada, requiere años para crecer. Y solo cuando crece va más allá de la biología y empieza a tener algo de lo espiritual en su naturaleza. Estar con muchas mujeres o con muchos hombres los mantendrá superficiales; quizá satisfechos, pero superficiales; ocupados, desde luego, pero no de un modo que los vaya a ayudar en el crecimiento interior. Pero una relación de uno a uno, sostenida para que puedan comprenderse de manera más personal, aporta un beneficio tremendo.

Continuen buscándose, encontrando maneras nuevas de amarse, de estar juntos. Cada persona es un misterio infinito, inagotable, insondable, de modo que no es posible que alguna vez puedan decir: «La he conocido», o: «Lo he conocido». Como mucho, podran decir: «He intentado todo lo que he podido; pero el misterio sigue siendo un misterio». De hecho, cuanto más conocés, más misteriosa se vuelve la otra persona. Entonces el amor es una aventura constante.

En un mundo mejor, con personas más meditativas, con un poco más de iluminación en la Tierra, la gente amaría, amaría inmensamente, pero su amor seguiría siendo una unión, no una relación, y no digo que ese amor llegará a ser únicamente momentáneo. Existen todas las posibilidades de que ese amor sea más profundo que el de ustedes, que posea una cualidad más elevada de intimidad, que tenga más poesía y más de Dios en él. Y existe toda la posibilidad de que ese amor dure más de lo que su así llamada relación pueda llegar a durar jamás. Pero no lo garantizaría la ley, ni los tribunales ni la policía.

La garantía sería interior. Sería un compromiso desde el corazón, una comunión silenciosa.

Osho