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No te mueras con tus muertos

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No te mueras con tus muertos; ¡diles tu adiós esperanzado, como despides el sol en el ocaso, la luna y las estrellas en la aurora, sabiendo que a su turno y a su hora todos volverán hacia tu encuentro!

No te rebeles frente a la alegría ajena. No pretendas que todos se mueran con tus muertos; que cada uno lleva su peso con llorar los suyos.

Y es mejor para ti que te contagien su alegría y sus ganas de vivir y no se hundan contigo en el pozo de tu pena.

No te mueras con tus muertos, ¡llévalos vivos con tu amor y vive con ellos en tus recuerdos!

¡Triste sería y penoso que tu te dejaras morir, y ellos siguieran viviendo!

Mientras esperan que tus muertos regresen como si no hubieran muerto les impides volver de otra manera a ocupar un lugar en tu corazón y en tu recuerdo.

Es una ley de la vida: no se goza al despertar de la aurora

Sin pasar por la muerte del ocaso.

Andando tu camino…

Tus muertos se van por una puerta que tu no puedes trasponer ¡ahora!

Porque se cerró tras ellos.

¡no los esperes ahí!

Despídelos para que puedas correr y espéralos llegar por otra puerta, al final de tu duelo.

¡Acepta la muerte y punto!

¡Deja de culparte! Que si hubiera hecho… que si hubiera dicho… que si hubiera sabido… que si…

¡Todas torturas, inútiles para ellos y crueles para contigo! Además, si hubiera sido así” “si hubieras hecho eso” hoy te reprocharías por no haber hecho lo contrario.

¡Acepta la muerte y punto!

Yo soy la resurrección de la vida….

Si eres de la fe cristiana, te interesa escuchar la palabra del maestro para iluminar tu duelo:

Dijo Jesús de Nazaret:

“Yo soy la resurrección de la vida.

El que crea en mi aunque muera vivirá” Jn 11,25

Para despedir a un muerto

Te amé y te amo,

Por eso tu partida me hace sentir tu ausencia y te recuerdo don dolor y pena

Acepto tu derecho da partir a tu hora y sin mi consentimiento.

Acepto mi dolor al extrañarte y este enojo inexplicable, porque al partir me abandonaste.

Te extraño y me parece imposible poder vivir sin tu presencia, porque te amé

Llegué a necesitarte,

Y ahora quiera aprender a amarte sin necesitar tenerte a mi lado;

Quiero que mi amor no muera, sino que madure y crezca, y aunque sienta que te necesito sé que no te necesito porque mi vida tiene su autonomía y su propia consistencia tan claramente como se que viví antes de conocerte y que podré vivir cuando ya no te tengo.

Si decidiste partir aquí estoy para despedirte: Nada ganaría con empecinarme en no creer que te fuiste.

Me siento con derecho y con obligación de seguir mi vida.

No quiero morir contigo porque tu no ganarías nada, y no te mostraría con eso el amor que te he tenido sino cuánto te he necesitado.

Hoy te lloro triste y apenado, angustiado y deprimido, y me lo permito así porque así lo siento, pero y aunque cueste decírtelo, se que mañana, muy pronto, volveré a vivir el gozo de la vida llevando conmigo tu recuerdo y también tu compañía…

Mientras te digo todo esto, me parece imposible que te hayas ido y busco inútilmente explicaciones.

Mejor, acepto la realidad y te despido.

 

Autor: Rene J. Trossero

NO TE MUERAS CON TUS MUERTOS,ELLOS NO ESTAN MUERTOS….la vida continúa más allá de la muerte

¿Sabes que, cuando lloras a tus muertos, lloras por ti y no por ellos?

Lloras porque los perdiste, porque no los tienes a tu lado, porque si todo concluye con la muerte, tus muertos ya no están, ni siquiera para sufrir por haber muerto; si la vida continúa más allá de la muerte, ¿Por qué apenarte por tus muertos?

Cuando hayas terminado de aceptar que tu muertos se murieron, dejarás de llorarlos y los recuperarás en el recuerdo para que te sigan acompañando con la alegría de todo lo vivido…

No te mueras con tus muertos, recuerda que donde ardió el fuego del amor y la vida, debajo de las cenizas muertas, quedan las brasas esperando el soplo para hacerse las llamas.

Si dices, que sin tus muertos no podrás seguir viviendo, no digas que porque los amabas tanto, sino por cuanto los necesitabas, (y no es lo mismo amar que necesitar).

Si lo aceptas así tal vez descubras para tu crecimiento que tu vida consiste en ser tu vida… ¡Y no la de los otros!

No frenes tus lágrimas cuando llegan, ni fuerces el llanto cuando se aleja no dejes de llorar, porque alguien lo reprueba, ni te obligues a llorar porque sino: “¿Qué dirán los otros?”

Respeta tu dolor, y tu manera de expresarlo.

No te mueras con tus muertos; ¡déjalos partir, como parten las golondrinas en otoño, para anidar en otros climas y volver más numerosas y crecidas, en otra primavera!

Las lágrimas que ocultas el dolor que escondes y la protesta que callas, no desaparecen:

Quedan al asecho del momento en el que puedan estallar. Y es mejor que lo vivas todo en su tiempo y en su hora.

Es común que las personas guarden buena cantidad de culpas para reprocharse ante sus muertos. ¡No lo hagas contigo!

Tus muertos no ganan nada, con tus insomnios de remordimientos.

Ámalos ahora; recuérdalos con amor, y, quizás, si ganen algo….

Como otro nacimiento….

Tú y yo solo vemos una cara de la muerte, la del otro lado se nos escapa.

Si desde el seno de tu madre hubieras visto nacer un hermano, creo que lo hubieras llorado como muerto, hasta nacer tu y reencontrarlo.

¿Qué sentirías si miraras la muerte como otro nacimiento?….

A la hora de cosechar…

Tus muertos no están en el cementerio.

Nunca estuvieron ahí, salvo cuando estaban vivos

¿Me preguntas dónde están…?

Y no puedo responder por ti.

Yo sé donde están “para mi” los míos; pregúntate tu a ti mismo donde crees que están “para ti” los tuyos.

El cementerio es como un surco donde se arrojan las semillas.

Ningún sembrador vuelve a remover la tierra para buscar las semillas ya sembradas; regresa al campo a la hora de cosechar espigas.

(Autor: Rene J. Trossero)

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