Archivo | 7 marzo, 2020

OPUESTOS…

Hay dos clases de Silencio: uno que asfixia y ahoga, otro que oxigena, equilibra y armoniza…

Hay dos clases de Cansancio: uno tedioso y estéril, otro lleno de sentido, rico y fecundo…

Hay dos clases de Soledad: una que hasta “acompañada” destruye, otra que “sola o acompañada”, edifica, planifica y ¡REVIVE!…

Hay dos clases de Trabajo: uno que esclaviza y mutila, otro que vivifica, ilumina y libera…

Hay dos clases de Risa: una que ofende y agrede, otra que alegra, entusiasma y reanima…

Hay dos clases de Mirada: una que degrada y mutila, otra que enaltece, reconforta y sublima…

Hay dos clases de Relaciones: unas que aniquilan y envilecen, otras que logran el ‘milagro’ de hacer surgir lo mejor de nosotros mismos…

En la vida hay «dos clases» de todo o de casi todo y cada uno de nosotros, desde el fondo de nuestros corazones, sabemos con qué ‘clase’ de realidad decidimos Vivir …

La Vida no se nos da ‘de una vez’ y para siempre… La vida se nos da cada día, cada minuto, ‘cada instante’

Autor: Desconocido

Dedicado a mi hija…


”No quiero que te parezcas en lo más mínimo a mí, ni siquiera en una pestaña.

No eres la continuación ni de mi apellido, ni de mi a veces maligna forma de ser. No eres mi apéndice, eres más… eres única e irrepetible.

No serás lo que nunca pude ser, ni te lanzaré por los senderos que yo hubiera querido recorrer.

Eres sencilla y llanamente diferente.Desafiante al exponer tus puntos de vista, y realmente quisiera que seas tu propia escultora, que tu cincel haga pedazos las asperezas y redondee las puntas que te afligen.

Eso sólo lo puedes hacer tú. No fabriques tus cimientos y columnas sobre nadie, sé fuerte, sé digna.

Pero sobre todas las cosas del mundo, sólo te pido algo: Sé todo lo que quieras ser, mientras te haga feliz. Vende helados, ilusiones, compra nubes, pendientes, zarandea a la vida y no sigas a los demás, no creas en lo que te digan, solo hazlo si a ti te apetece.

Se timón, nunca ancla. Se mar…”

Texto de el poder del cambio, esta en ti

SOLTAR A MAMÁ…


Soltarme de mamá: no es dejar de verla, es comenzar a mirarla..
Soltarme de mamá: no es dejar de hablarnos, es comenzar a comunicarnos..
Soltarme de mamá: no es sacarla de mi vida, es incluirla..
Soltarme de mamá: no es dejar todo lo que me enseñó, es honrar lo que si me sirve hoy..
Soltarme de mamá: no es separarnos es integrarnos en una conciencia que sane, y cree vida…
Soltarnos de mamá, es saber tomar lo que en realidad nos quería mostrar y dejar ir sus miedos y culpas para que no actúen en nuestras vidas…. 

SÉ AMABLE CON EL MIEDO.

Sé amable con el miedo. Es un hijo de lo desconocido. Ha viajado años luz para encontrarte.

No tengas miedo de sentirlo completamente. No te hará daño. Deja que se acerque, deja que te penetre si es necesario.

Siente su vitalidad, su corazón palpitante, sus vibraciones y hormigueos en el cuerpo. Hasta que no haya división entre ‘yo’ y ‘miedo’. Hasta que no puedas llamarlo “miedo” en absoluto. Hasta que solo haya vida, cruda e inmediata, y sin nombre, y benevolente.

El miedo es una apertura a lo desconocido, una rotura de certezas. Es forjar un nuevo camino hacia la inmensidad de la noche. Es la emoción de estar despierto.

El miedo te recuerda que vives al borde del misterio. Que bebes de la fuente de la posibilidad. Que tu ser es vasto. Que solo lo falso puede morir.

No alejes tu miedo ni lo etiquetes como ‘negativo’ o ‘no espiritual’. No finjas que no está allí. No se apresure a eliminarlo, transformarlo o incluso curarlo. No es un enemigo, y no es un error. Tiene gran inteligencia y poder curativo. Es antiguo y sabio. Inclínate ante él.

Que el miedo sea miedo, totalmente en sí mismo. Pero no tengas miedo. Deja que el cuerpo tiemble, deja que el corazón tiemble. Y sabe que estás presente. Abriéndose y abriéndote.

Deja que el miedo, tan incomprendido, descanse en tu vasto corazón. Déjalo caminar contigo. Cuando se siente no deseado, manténlo cerca.

De pie en el umbral, das esos primeros pasos hacia el vacío.

Estás temblando pero estás muy vivo.

– Jeff Foster-

LA TURBULENCIA DE LA SANACIÓN.

La curación de un trauma, que estoy definiendo aquí como emoción reprimida crónicamente, a veces puede sentirse como si sufrieras de una turbulencia severa en un vuelo nocturno. Cuando el dolor, el terror, la vergüenza y la ira aplastados deciden romper las defensas del ego y aumentar la conciencia, cuando comienzas a descongelarte y a contactarte con la verdad cruda e inconveniente de lo que hay dentro de ti, puedes sentirte realmente desorientado e incómodo, puedes sentirte inseguro y antinatural, puedes sentir que has perdido el control, puedes sentir que nunca terminará y quedarás atrapado en la oscuridad para siempre. ¡Pero la turbulencia es perfectamente segura, normal y saludable! Y pasará, y tu vuelo LLEGARÁ a su destino, y TÚ sanarás.

En medio de la turbulencia de la emoción, es fácil perderse en el pensamiento y la fantasía, en adelantar la película, dejar el presente e imaginar el futuro. “Esto es demasiado”. “Va a empeorar”. “Voy a morir”. “Algo va terriblemente mal”. “Estoy roto”. “Necesito bajar de este maldito vuelo …”

Pero la turbulencia emocional no es una señal de tu fracaso o rotura, así como la turbulencia real en un vuelo no es una señal de que se ha desviado, o que el piloto ha perdido el control, o el avión está roto, o el destino ahora es imposible. alcanzar.

La emoción siempre es segura, incluso si a veces te sientes inseguro en su intensidad. Se puede confiar absolutamente en el cuerpo. La intensidad no es inherentemente peligrosa. Los aviones están construidos para soportar incluso las turbulencias más extremas. Y entonces aprendes a respirar a través de la incomodidad y te inclinas hacia la crudeza del momento, y así es como incluso el trauma más profundo finalmente se cura. A través del amor. A través de una profunda aceptación. Por la fe A través de penetrar incluso nuestra incomodidad más profunda con una conciencia amorosa. Al salir de nuestras mentes, de nuestros futuros y a nuestros cuerpos actuales …

Confía en la turbulencia, amigo; significa que estás volando

– Jeff Foster-