ENCUÉNTRATE CON OTRO….ENCONTRÁNDOTE A TI MISMO

Algo realmente invaluable que he aprendido a través de la experiencia:

Cuanto más presente estoy conmigo mismo:
Mi propia gimnasia mental, mis sensaciones corporales y sentimientos incómodos,
Mis impulsos, urgencias, deseos y anhelos;
Más presente puedo estar con otra persona, sentarme con él/ella en verdadera amistad, y brindarle libertad para que sea lo que el/ella quieran ser.

Cuanto más amor y comprensión puedo darle a mi propia angustia,
Más puedo amar la angustia y el duelo de un corazón roto en otra persona,
Proporcionarle espacio, permitirle moverse, expresarse, quedarse, o pasar.

Cuanto más me amigo con mi propia dicha, mi felicidad,
Mi propia fuerza, mi poder, mi potencial,
Más puedo celebrar el poder de otro, sin celos, sin compararme, sin sentirme “menos que” o “más que” otro.

Cuanto más puedo bañar mi propio miedo, enojos y dudas con compasión,
Más puedo sentarme con un amigo en medio de experiencias de sus visitantes sagrados
Sin intentar salvarlos o cambiarlos.

Y no hago mi felicidad dependiente de la de ellos.
Y no hago mi autoestima dependiente de otros.
Y no los avergüenzo o los culpo por sus pensamiento o sentimientos.

Y solo estoy con ellos,
De la misma manera en que estoy conmigo mismo:
En la quietud, en la humildad, en el Silencio del Corazón.

Mientras aprendo a dejar de querer arreglarme o pelearme conmigo mismo,
Aprendo también a dejar de querer arreglar o luchar contra la experiencia de otros.
Mientras aprendo a escucharme más profundamente a mi mismo, a permanecer con mi experiencia íntima,
Respirar en mi incomodidad y mi dolor, tomar responsabilidad por mi propio enojo, mi vergüenza, mi sentimiento de culpa, e incluso mi sentimiento de “víctima”, menos proyecto estos aspectos “desconocidos” sobre otros.

VEO con más claridad sin el filtro de la historia.

Y ¡oh si!, la lección más grande de todas:

¡Permanecer cerca de mi mismo en la presencia de otro!
Aún cuando sus corazones estén rotos y en carne viva,
Aún cuando los vea luchar.
Escuchar profundamente, sin tratar de salvarlos o arreglarlos,
O ser el “maestro”, el “terapeuta”, o el “sanador”.
Sin brindarles consejos que no pidieron
Y de este modo desempoderándolos al forzarlos a tomar
“respuestas” regurgitadas por dioses y gurúes de segunda mano.

¡Brindarle espacio a otro mientras me cuido apasionadamente a mi mismo!
Brindarme empatía AQUÍ
Mientras ofrezco empatía ALLÍ,
Y no mezclar las dos cosas.

No abandonarme a mi mismo por otro en codependencia,
Y no abandonar a otro en un acto de narcicismo propio.

Sino a encontrar un lugar muy amoroso en el medio,
Donde se puede escuchar profundamente,
Donde las verdades dolorosas pueden contarse,
Donde la verdadera conexión puede crecer,
Donde puede emerger el trauma en un campo de contención,
Donde la sanación puede ocurrir y el amor puede florecer
Sin “tratar de sanar” o “tratar de amar”.

Conexión a través de una profunda relajación.
Sanación a través del acto de recibir incondicionalmente.
Encontrarme a mi mismo en otros
En un vasto campo de Presencia.

Esta ha sido mi experiencia de vida,
Esta ha sido mi aventura del alma,
Este ha sido mi llamado.

– Jeff Foster

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