Archivo | 5 mayo, 2018

¡JUEGA, JUEGA, JUEGA!

“¡Juega, juega, juega! Y sabe que no hay presión para que tengas éxito, en lo absoluto.

Sabe que incluso en tu fracaso, incluso en tu desesperación, incluso cuando tus sueños se convierten en polvo, incluso cuando tus hermosas manifestaciones se derrumban al suelo, incluso cuando estás lleno de dudas, todo está increíblemente bien incluso cuando no está bien, y no hay un plan divino que haya sido roto, y tú eres amado más allá de toda medida, más allá del mismo tiempo.

Simplemente no hay presión para que mantengas una imagen de ti mismo, y nunca la hubo.

Siempre estás ya libre de ese peso.”

– Jeff Foster

CANSANCIO SAGRADO…

¡Tu cansancio tiene su dignidad!
No te apresures a etiquetarlo de patológico o alejarlo,
Ya que éste contiene una gran inteligencia, incluso medicina.

Has hecho un largo camino desde las estrellas, amigo.
Inclínate ante este cansancio ahora,
Deja ya de luchar contra él.

No existe vergüenza en admitir que no puedes seguir,
Incluso los valientes necesitan descansar,
Ya que existe un gran viaje por delante,
Y necesitarás todos tus recursos.

Ven, siéntate junto al fuego de la Presencia,
Permite que el cuerpo se relaje,
Sumérgete aquí en el silencio.
Olvídate del mañana,
Suelta los pensamientos sobre el próximo viaje,
Y húndete en la calidez de esta tarde.
Cada nueva aventura se alimenta principalmente del descanso.

Tu cansancio es noble, amigo,
Y contiene poder sanador… si tan sólo lo escucharas…

– Jeff Foster

Hijas de la Luna…

“Hace muchas vidas, cuando las mujeres eran reconocidas en la sociedad por su sabiduría y su capacidad sanadora, nos sentábamos en grandes círculos cada luna llena para hablar sobre los problemas de nuestras comunidades. Intercambiábamos plantas y saberes, todos eran nuestros hijos y todas eran nuestras hermanas.
Por aquel entonces reconocíamos una energía femenina que nos guiaba, una gran madre, la podíamos ver materializada en la luna o en la tierra. Nos referíamos a ella como “La Diosa” el principio femenino y nutricio. También reconocíamos la fuerza masculina, la energía del sol y la acción, ambas sagradas por igual.
Nosotras solíamos llamarnos hijas de la luna.
Salíamos juntas a recolectar plantas y a sembrar. Dentro de la comunidad había cantoras, mujeres medicina, cocineras, tejedoras, cuenteras, ceramistas, bailarinas, pintoras, también estaban “Las Sabias” que podían acceder al mundo del espíritu y “Las soñadoras”, que podían mandar mensajes a través de los sueños.
Todavía recuerdo los aromas de las hierbas secándose en la cocina de los hogares, colgadas del techo en pequeños ramilletes. Recuerdo a las mujeres de mi familia sentadas frente al fuego en una noche fría, con un tazón de sopa en la mano, contando historias que escucharon de sus abuelas.
Hace muchas vidas, cuando supimos que todo ese conocimiento se iba a adormecer, que venían tiempos de cambio y oscuridad, nos comprometimos a recordar, nos programamos biológicamente a despertar cuando el peligro hubiera pasado. “

(Luna Gwyllt -Círculo sagrado de Lobas-)