UNA CELEBRACIÓN DE MÚLTIPLES PERSONALIDADES

No tienes un único “yo mismo”. No eres un “yo” fijo e invariable, contenido en un único cuerpo. Representas muchos “yo mismo”, numerosos roles durante cada día, muchos de los cuales parecen desconectados, aislados, divididos; muchos de los cuales son mantenidos ocultos, incluso de tí mismo.

El que viaja en hora punta y está harto. El empleado cortés y concienzudo. El padre exhausto que vuelve a su hogar desde el trabajo, recibido por una escena de absoluto caos de niños en la sala de estar. La pareja amorosa y solidaria. El solitario e incomprendido esposo. El niño emocionado en un partido deportivo. El que vive un duelo penoso. El buscador espiritual aferrándose a la esperanza. El cliente de terapia, por fin comprendido, llorando en la silla. El soñador secreto. El salvaje amante. El gurú omnisciente. El aventurero. El monstruo. El payaso. El santo. El poeta. El misionero enojado. El estafador. El tonto. El guardián. El que parece no poder hacer nada funcionar. El que está perdido. El abandonado. El que se siente superior, inferior, acertado, equivocado. El marginado. El alma de la fiesta. El desastre sin vida. El que no tiene pasado. El que imagina cosas indecibles.

Diferentes “seres”, diferentes perspectivas del universo, diferentes lenguajes, diferentes pasados y futuros, se activan en diferentes circunstancias, lugares, relaciones, contextos.
Representas muchos papeles -¿Pero qué papel eres tú? ¿Son todos tú? ¿o ninguno de ellos? ¿Cuáles “yo” proclamas como tuyos? ¿Cuáles rechazas? ¿Cuáles te niegas a reconocer?
¿Eres el mejor actor del mundo?

De hecho, ni siquiera es verdad decir que tienes muchos “yo”. Todos los yo pequeños son potencialidades del gran “Yo” que somos todos, y no somos fragmentos o partes de la Totalidad sino que la Totalidad que permite a las partes bailar en primer lugar. Sin tu Presencia, sin el invariable Teatro de Tí, no podemos ser ningún actor, bueno o malo, feliz o triste.

Si tratamos de aferrarnos a un único “yo”, una única parte, si nos fijamos a una sola potencialidad excluyendo al resto, si nos establecemos en una conclusión fija a la frase “Yo Soy…”, eventualmente nos agotamos, o nos volvemos locos, o sufrimos una lenta muerte por aburrimiento y potencial bloqueado. Nos hartamos de nuestra propia historia, y anhelamos más.

Pero si nos abrimos radical y conscientemente a todas las potencialidades del “Yo Soy…”, y permitimos que el concepto anticuado, limitado y fijo del “yo” se desmorone, la verdadera creatividad es liberada, ya que ahora todas las energías de la vida tienen permitido moverse libremente en nosotros, y esto es el corazón palpitante del despertar. Entonces la frase “puedes ser quien tú quieras ser” adquiere un significado completamente nuevo.

Contienes no una, no dos, sino que múltiples personalidades, y esto no es patología, sino potencial; no es enfermedad, sino que creatividad; no es un síndrome sino una celebración; y muchos han sido encerrados en manicomios debido a la ignorancia del mundo acerca de esta simple verdad del despertar.

Sé todos tus hermosos y locos “yo” hoy día; habítalos todos, dale la bienvenida a todos, sabe que todos están contenidos en Una consciencia que eres tú, el divino Teatro de la Presencia.

– Jeff Foster

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