LA TRISTEZA, UN PORTAL HACIA EL AMOR

Cuando te sientas triste, solo siéntete triste.

No trates de ‘no sentirte triste’; solo te estarías dividiendo en dos.

No pienses en que te sientes triste.
Sólo siéntete triste.
Observa las crudas sensaciones en el vientre, en el corazón, en la garganta, en la cabeza.
Deja que las sensaciones hormigueen, palpiten, vibren, brillen.
Respira en ellas, dignifícalas; suavízate a su alrededor.
(Es solo energía queriendo moverse en tu cuerpo.)

Suelta la palabra ‘triste’; simplemente conéctate con lo que está vivo.
Sé el espacio para esas sensaciones, su tierno abrazo.
Sabe que esas sensaciones no son un error;
no estás haciendo nada malo.
Estás vivo. Y eres sensible. Y no estás adormecido.

¡Tienes derecho a sentirte triste!
A mantenerte de pie con la tristeza; sé su amoroso padre, no su víctima.
No hay ninguna vergüenza en esto. Ninguna falla.

Así que solo siéntete triste, amigo; tu tristeza es un portal
hacia el amor, y un tierno abrazo a este mundo frágil.

~ Jeff Foster

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