Archivo | 14 noviembre, 2013

No pare de crecer!

Aunque el cuerpo para de crecer, lo mismo no sucede con el alma, que siempre puede estar creciendo. El crecimiento espiritual implica que el alma se desapegará más y más de su cuerpo físico, apreciando las sensaciones espirituales, que no se pueden tocar. Pero, a veces el alma se estanca. Cuando esto sucede, siente como si no hubiera una meta, un objetivo en la vida. Hay la sensación de un vacío, de que algo está faltando en el ser. Al contrario, cuando se está creciendo, hay la confianza de que una meta está siendo lograda y el alma se siente plena. No pare de crecer; ¡disfrútelo! 

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