Archivo | 17 septiembre, 2013

Así también funciona la vida.

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Mientras leo un libro amo sus palabras y sus páginas porque en la medida en que lo hago transformo su contenido en respuestas y en claves que me son necesarias. Esto puede ser posible gracias a que el contenido del libro es cuántico. Antes de ser leído es sólo una probabilidad, que se va transformando en certeza cuando cada letra pasa a través de ti. (Así mismo funciona la vida).

 

Vivi Cervera

 

 

MENSTRUACIÓN SAGRADA

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 La menstruación es esa pérdida de sangre que cada mes vivimos las mujeres. Está directamente relacionada con el útero o matriz, y la incidencia en él de una serie de acontecimientos fisiológicos, hormonales, emocionales, sexuales, espirituales y lunares.

Es un proceso de renovación asombroso. Un testimonio de vida y movimiento extraordinario que la mujer lleva consigo desde la adolescencia hasta una avanzada etapa de su vida desde siempre se le ha equiparado con el ciclo lunar de 28 días que pasa por cuatro fases: Luna nueva, creciente, llena y menguante.

La luna rige el movimiento de los líquidos corporales. Su influjo tiene tal fuerza que gobierna el movimiento de los océanos. El ciclo de la fertilidad y el parto también se acompasan con el ciclo de las mareas.

La pérdida de sangre que se da en una mujer cada mes, le hace pasar de, aproximadamente, 4,5 litros de sangre circulante a 4 litros . Esa baja de glóbulos rojos hace que haya una menor oxigenación en todo el cuerpo y lo que más se afecta es el cerebro. Esto explica el cansancio, la debilidad y la somnolencia que se dan en esos días.

Si nos contempláramos a nosotras mismas como seres inacabados, nos daríamos cuenta que en esos días pensamos de una manera diferente a la habitual: Se nos ocurren nuevas ideas, estamos propensas a soñar y recordar los sueños, y desarrollamos una sensibilidad diferente. Nuestra capacidad de soñar despiertas es mayor.

Lo que sucede es que cada mes la mujer vive un AYUNO BIOLÓGICO, caracterizado por una disminución del oxígeno cerebral y esto le hace entrar en un estado de consciencia singular: Más sutil, más creativo, más sereno. Baja el ritmo de exigencia cotidiano, para entrar en un sentido más femenino de la existencia, más contemplativo.

En su interior, el útero está en un proceso caótico, de grandes cambios celulares y hormonales. Se desprende de toda una estructura que había sido especialmente preparada para concebir y recibir a un nuevo ser. Es un proceso tan vital que no se detiene ni un segundo en sus infinitos movimientos. Se prepara una renovación celular total. Es una expresión de vida sin escarceos, un derroche de vitalidad.

Mientras tanto, la mujer se manifiesta muy cambiante en sus emociones: Alegre, a veces triste o nostálgica, con tendencia a llorar; otras veces, irritable o muy activa… En ocasiones, no percibimos un cambio de carácter, aunque siempre nos notamos más sensibles.

La menstruación se corresponde con el TRANCE CHAMÁNICO.

Ese proceso de renovación es el que viene inmediatamente después de la menstruación. El organismo se ha liberado de todo lo viejo. Ha purificado la matriz, ha limpiado el cuenco fértil para generar un nuevo proceso creativo.

Durante la menstruación se ha dado esa renovación física, mental y anímica que nos lleva a ser otras. Cada mes somos diferentes, porque cada mes ofrendamos a la tierra todo lo que fuimos. Es como si la Creación tuviera prevista la resurrección femenina cada mes.

Las féminas vivimos un proceso misterioso y exuberante que nos hace cambiar de forma.

¿Pero cómo va a conectarse con esta visión trascendente de lo que es como mujer, si siente vergüenza de su menstruación?

Desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China, el organismo femenino vive un equilibrio entre la sangre y la energía hasta que llega la menstruación. Es ahí cuando las mujeres entramos en el caos creativo:

Ese desequilibrio necesario para que se marche lo viejo y se genere la renovación celular.
Como perdemos sangre, la energía es mayor. 

Desde Inspiración Femenina llamamos a reconciliarnos con nuestra sangre, para comenzar a disfrutar de lo que nos toca vivir cada mes. Que nos permitamos llorar a gusto, ensoñar a gusto, andar más despacio y, sobre todo, que podamos contemplarnos en todo el proceso con el humor de la transformación: ¿A ver qué siento? ¿A ver cómo reacciono? ¿Con qué he soñado este mes? ¿Cómo estaba la luna? ¿Se ha retrasado o adelantado, por qué?… etc.

No sabemos cómo va a ser cada menstruación ni cómo va a gobernar en nuestro ánimo ni qué cambios nos va a generar después de que pase. Ahora tenemos oportunidad de comenzar a darnos cuenta de lo que significa en nuestra vida.

DESCONOZCO EL AUTOR DEL TEXTO.

☆”ORACION A MI MISMO”☆

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☆”ORACION A MI MISMO”☆

Que yo me permita
Mirar, escuchar y soñar más.
Hablar menos.
Llorar menos.

Ver en los ojos de quienes me miran,
La admiración que me tienen…
Y no la envidia que prepotentemente
Pienso que sienten.

Escuchar con mis oídos atentos
Y mi boca estática,
Las palabras que se hacen gestos
Y los gestos que se hacen palabras.

Permitir siempre escuchar aquello
Que yo no tengo permitido escuchar.

Saber realizar los sueños
Que nacen en mí y por mí,
Y conmigo mueren,
Por yo no saber que son sueños.

Entonces,
Que yo pueda vivir
Los sueños posibles
Y los imposibles;
Aquellos que mueren y resucitan
A cada nuevo fruto,
A cada nueva flor,
A cada nuevo calor,
A cada nuevo rocío,
A cada nuevo día.

Que yo pueda soñar el aire,
Soñar el mar,
Soñar el amar.

Que yo me permita el silencio de las formas,
De los movimientos,
De lo imposible,
De la inmensidad de toda profundidad.

Que yo pueda sustituir mis palabras,
Por el toque,
Por el sentir,
Por el comprender,
Por el secreto de las cosas más raras.

Por la oración mental
(aquella que el alma crea
y que solo ella escucha,
y sólo ella responde).

Que yo sepa dimensionar el calor,
Experimentar la forma,
Vislumbrar las curvas,
Diseñar las rectas
Y aprender el sabor de la exhuberancia
que se muestra en las pequeñas manifestaciones de la vida.

Que yo sepa reproducir en el alma,
La imagen que entra por mis ojos,
Haciéndome parte suprema de la naturaleza,
Creándome y recreándome a cada instante.

Que yo pueda llorar menos de tristeza
Y más de alegrías.

Que mi llanto no sea en vano.
Que en vano no sean mis dudas.

Que yo sepa perder mis caminos,
Pero que sepa recuperar mis destinos con dignidad.

Que yo no tenga miedo de nada,
Principalmente de mi mismo:
-¡Que yo no tenga miedo de mis miedos!

Que me quede dormido
Cada vez que vaya a derramar lágrimas inútiles,
Y despierte con el corazón lleno de esperanzas.

Que yo haga de mi, un hombre sereno
Dentro de mi propia turbulencia

Sabio dentro de mis límites
Pequeños e inexactos,
Humilde delante de mis grandezas
Gafas e ingenuas
(Que yo me de cuenta cuan pequeña son mis grandezas,
y cuán valiosa es mi pequeñez).

Que yo me permita ser madre,
Ser padre, y si fuere necesario,
Ser huérfano.

Permítame yo enseñar lo poco que sé
Y aprender lo mucho que no sé.

Traducir lo que los maestros enseñaron
Y comprender la alegría con que los simples
Traducen sus experiencias;

Respetar incondicionalmente el ser;
El ser por sí solo, por más nada
Que pueda tener más allá de su esencia.

Auxiliar la soledad de quien llegó,
Rendirme al motivo de quien partió
Y aceptar la alegría de quien se quedó.

Que yo pueda amar y ser amado.
Que yo pueda amar aún sin ser amado.

Hacer gentilezas cuando recibo cariños;
Hacer cariños aunque no reciba gentilezas.

Que yo jamás quede solo,
Aún cuando yo me quiera
Solo.

AMÉN