Archivo | 26 junio, 2013

LA iluminación.

 – Durante seis años busqué la iluminación – dijo el discípulo -.
Siento que estoy cerca y quiero saber cómo he de dar el siguiente paso. Un hombre que sabe buscar a Dios, sabe también cuidar de sí mismo.

– ¿Cómo te mantienes? – preguntó el maestro.

Ése es un detalle sin importancia. Mis padres son ricos y me ayudan en mi búsqueda espiritual. Gracias a ello puedo dedicarme por entero
a las cosas sagradas.

-Muy bien – dijo el maestro – entonces te explicaré el siguiente paso: mira al sol durante medio minuto.

El discípulo obedeció.

A continuación, el maestro le pidió que describiese el paisaje a su alrededor

 – No puedo hacerlo. El brillo del sol me ha deslumbrado.

– Un hombre que mantiene los ojos fijos en el sol, termina ciego. Un hombre que sólo busca la Luz y deja sus responsabilidades en manos de los demás, jamás encontrará lo que busca – comentó el maestro.

 

9

~ Eliminar el ego para ser feliz ~‏

 La verdadera espiritualidad consiste en eliminar el ego y permitir que las virtudes lo remplacen. Todos tenemos un ego que fue cuidadosamente creado a lo largo de los años. Es lo que nos permite vivir y convivir con los demás; son nuestras especialidades y talentos; es el brillo de nuestra personalidad. Sin embargo, ¡cuántos problemas  nos ha causado! Pues, cuando un ego se encuentra con otro, hay conflicto. Eso porque mis especialidades son diferente de las del otro y mi personalidad brilla en otra sintonía. Así que, al trabajar sobre el ego, al permitir que este sea compuesto de virtudes y valores humanos, que son comunes a todos, estoy abriendo una puerta ancha para que cualquier persona pueda venir dentro de mí, sin miedo, disfrutando del cariño y amor que le pueda dar. 

284493_197835910270706_138224906231807_483685_4731137_n

“La casa de huéspedes” Rumi ~

El ser humano es similar a una casa de huéspedes.

Cada día llega alguien nuevo a su puerta: una alegría, una decepción, algo difícil o doloroso se presentarán como visitantes inesperados.

Dales la bienvenida y acógelos a todos, incluso si es una muchedumbre de preocupaciones la que vacía tu casa de sus muebles.

Trata a cada huésped honorablemente, ya que podría estar vaciándote para una nueva delicia.

Ve a la puerta de entrada y recibe con una sonrisa al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia, e invítales a pasar.

Sé agradecido con cualquiera que venga, porque cada uno ha sido enviado como guardián del Más Allá.

 

 

Musica: Frederic Delarue