Archivo | 29 abril, 2013

♥ ღ¸.´´¯`•.¸¸.Endorfinas de Alegria.ღ¸.´´¯`•.¸¸.♥

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La Alegría es una virtud, que se manifiesta como un sentimiento que conforta el corazón y que no depende de las circunstancias externas, ni de nadie, ni de nada… Solo es… Es esa actitud de mantener vivo el entusiasmo, el disfrute de cada cosa, de cada instante… Y se convierte en un Don cuando la irradiamos, la compartimos y la llevamos a cada sitio y a cada persona que contactamos… Se alegre!!

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Nuestro cuerpo produce de manera natural una hormona responsable de aumentar la alegría y de eliminar el dolor, esta hormona recibe el nombre de endorfina.
Muchas veces nos hemos encontrando disfrutando de una sensación de alegría, de felicidad, de ganas de vivir, sin encontrar una razón determinada. Aún cuando hayamos tenido un día complicado, una mañana agotadora, de repente, nos sentimos inmersos de una sensación que no se puede describir, pero, que nos hace sentir muy bien, esta euforia, como los sentimientos que experimentamos y que parecen salir de la nada, nacen en realidad de cerebro. Cuando la endorfina comienza a proporcionar dosis extras se reduce el dolor físico y aumenta el amor por la vida. A medida que en nuestro cuerpo circula más cantidad de endorfina que lo habitual, las cosas insignificantes que vemos todos los días pasan a causarnos una enorme alegría. Si bien son muchos los factores psicológicos que influyen en nuestro estado de ánimo, la endorfina es a la que le corresponde el papel más importante para determinar como nos sentimos a diario. Cumple una función muy importante en el equilibrio entre la depresión y la vitalidad. Como todas las hormonas, la endorfina es una sustancia bioquímica que en este caso actúa como analgésico y euforizante natural. Es considerada la verdadera droga de la felicidad, teniendo en cuenta además, que se trata de una sustancia química natural producida y elaborada por nuestro cuerpo, no causa ningún efecto secundario y se obtienen excelentes resultados. Si bien en la actualidad son los bienes materiales los que nos estimulan a sentirnos plenos, no debemos olvidar que la felicidad la tenemos que buscar dentro nuestro y dirigirnos a encontrar lo que estimula la producción de endorfinas y así lograr la felicidad. Si enfrentamos las situaciones con una actitud positiva lograremos aumentar la producción de esta hormona y así podremos vivir situaciones agradables, aprovechar las oportunidades que son nos cruzan en esta vida, acercarnos a nuestros sueños y evitar de esta manera el sufrimiento y la falta de placer.

Técnicas para aumentar el nivel de endorfinas:
La visualización mental nos puede ayudar a lograr la estimulación de esta hormona. Cuando empezamos a sentirnos mal y a perder nuestra vitalidad es útil realizar el siguiente ejercicio que es sencillo y solo nos llevará algunos minutos. De esta manera aumentará naturalmente la producción de endorfinas, nos invadirá una sensación de euforia, nos cargaremos de energía y se obtendrá una actitud positiva para poder enfrentar la vida diaria. En primer lugar debemos buscar una habitación tranquila, donde no haya distracciones, luminosa y sin ruidos molestos. Luego podemos escuchar una música suave y relajante, o simplemente escuchar los sonidos de la naturaleza como el viento, el correr del agua, etc. A continuación comenzamos a relajarnos, eliminando la tensión muscular, reduciendo la velocidad de la respiración mientras nos concentramos en la música. Cuando logramos la plena relajación debemos imaginar una pequeña esfera en el medio de la frente, donde se encuentra la hipófisis, trataremos de imaginarla de color rojo y que de ella salen numerosa rayos de luces azules, que brotan rápidamente y se van esparciendo por todo el cuerpo, dirigiéndola primero a las manos y luego a los pies, orientándola también a alguna zona dolorida.

No te mueras con tus muertos

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No te mueras con tus muertos; ¡diles tu adiós esperanzado, como despides el sol en el ocaso, la luna y las estrellas en la aurora, sabiendo que a su turno y a su hora todos volverán hacia tu encuentro!

No te rebeles frente a la alegría ajena. No pretendas que todos se mueran con tus muertos; que cada uno lleva su peso con llorar los suyos.

Y es mejor para ti que te contagien su alegría y sus ganas de vivir y no se hundan contigo en el pozo de tu pena.

No te mueras con tus muertos, ¡llévalos vivos con tu amor y vive con ellos en tus recuerdos!

¡Triste sería y penoso que tu te dejaras morir, y ellos siguieran viviendo!

Mientras esperan que tus muertos regresen como si no hubieran muerto les impides volver de otra manera a ocupar un lugar en tu corazón y en tu recuerdo.

Es una ley de la vida: no se goza al despertar de la aurora

Sin pasar por la muerte del ocaso.

Andando tu camino…

Tus muertos se van por una puerta que tu no puedes trasponer ¡ahora!

Porque se cerró tras ellos.

¡no los esperes ahí!

Despídelos para que puedas correr y espéralos llegar por otra puerta, al final de tu duelo.

¡Acepta la muerte y punto!

¡Deja de culparte! Que si hubiera hecho… que si hubiera dicho… que si hubiera sabido… que si…

¡Todas torturas, inútiles para ellos y crueles para contigo! Además, si hubiera sido así” “si hubieras hecho eso” hoy te reprocharías por no haber hecho lo contrario.

¡Acepta la muerte y punto!

Yo soy la resurrección de la vida….

Si eres de la fe cristiana, te interesa escuchar la palabra del maestro para iluminar tu duelo:

Dijo Jesús de Nazaret:

“Yo soy la resurrección de la vida.

El que crea en mi aunque muera vivirá” Jn 11,25

Para despedir a un muerto

Te amé y te amo,

Por eso tu partida me hace sentir tu ausencia y te recuerdo don dolor y pena

Acepto tu derecho da partir a tu hora y sin mi consentimiento.

Acepto mi dolor al extrañarte y este enojo inexplicable, porque al partir me abandonaste.

Te extraño y me parece imposible poder vivir sin tu presencia, porque te amé

Llegué a necesitarte,

Y ahora quiera aprender a amarte sin necesitar tenerte a mi lado;

Quiero que mi amor no muera, sino que madure y crezca, y aunque sienta que te necesito sé que no te necesito porque mi vida tiene su autonomía y su propia consistencia tan claramente como se que viví antes de conocerte y que podré vivir cuando ya no te tengo.

Si decidiste partir aquí estoy para despedirte: Nada ganaría con empecinarme en no creer que te fuiste.

Me siento con derecho y con obligación de seguir mi vida.

No quiero morir contigo porque tu no ganarías nada, y no te mostraría con eso el amor que te he tenido sino cuánto te he necesitado.

Hoy te lloro triste y apenado, angustiado y deprimido, y me lo permito así porque así lo siento, pero y aunque cueste decírtelo, se que mañana, muy pronto, volveré a vivir el gozo de la vida llevando conmigo tu recuerdo y también tu compañía…

Mientras te digo todo esto, me parece imposible que te hayas ido y busco inútilmente explicaciones.

Mejor, acepto la realidad y te despido.

 

Autor: Rene J. Trossero