Archivo | 20 mayo, 2012

♥ஜஜ El cielo en la Tierra. ஜஜ♥

 

El cielo en la Tierra.

Quiero que utilices tu imaginación y la percepción de tus nuevos ojos para verte a ti mismo viviendo un sueño nuevo, una vida en la que no sea necesario que justifiques tu existencia y en la que seas libre para ser realmente quien eres.

Imagínate que tienes permiso para ser feliz y para disfrutar de verdad tu vida. Imagínate que vives libre de conflictos contigo mismo y con los demás.

Imagínate que no tienes miedo de expresar tus sueños.

Sabes qué quieres, cuándo lo quieres y qué no quieres.

Tienes libertad para cambiar tu vida y hacer que sea como tú quieras.

No temas pedir lo que necesitas, decir que sí o decir que no a lo que sea o a quien sea.

Imagínate que vives sin miedo a ser juzgado por los demás.

Ya no te dejas llevar por lo que otras personas puedan pensar de ti.

Ya no eres responsable de la opinión de nadie.

No sientes la necesidad de controlar a nadie y nadie te controla a ti.

Imagínate que vives sin juzgar a los demás, que los perdonas con facilidad y te desprendes de todos los juicios que sueles hacer.

No sientes la necesidad de tener razón ni de decirle a nadie que está equivocado.

Te respetas a ti mismo y a los demás, y a cambio, ellos te respetan a ti.

Imagínate que vives sin el miedo de amar y no ser correspondido.

Ya no temes que te rechacen y no sientas la necesidad de que te acepten.

Puedes decir “TE QUIERO ” sin sentir vergüenza y sin justificarte.

Puedes andar por el mundo con el corazón completamente abierto y sin el temor de que te puedan herir.

Imagínate que vives sin miedo a arriesgarte y a explorar la vida.

No temes perder nada.

No tienes miedo de estar vivo en el mundo y tampoco de morir.

Imagínate que te amas a ti mismo tal como eres.

Que amas tu cuerpo y tus emociones tal como son.

Sabes que eres perfecto tal como eres.

La razón por la que te pido que imagines todas estas cosas es porque ¡todas son posibles!

Puedes vivir en un estado de gracia, de dicha, en el suelo del cielo.

(Dr. Miguel Ruiz en “Los Cuatro Acuerdos”)

Los optimistas

1- Los optimistas se aman, procuran un alto nivel de autoestima, se valoran y aprovechan lo mejor posible sus talentos personales innatos.

2 – Los optimistas aceptan a los demás como son, y no malgastan energías queriendo cambiarlos, solo influyen en ellos con paciencia y tolerancia.

3 – Los optimistas son espirituales, cultivan una excelente relación con Dios y tienen en su fe una viva fuente de luz y de esperanza.

4 – Los optimistas disfrutan del “aquí” y el “ahora”, no viajan al pasado con el sentimiento de culpa ni el rencor, ni al futuro con angustia. Disfrutan con buen humor y con amor.

5 – Los optimistas ven oportunidades en las dificultades, cuenta con la lección que nos ofrecen los errores y tienen habilidad para aprender de los fracasos.

6 – Los optimistas son entusiastas, dan la vida por sus sueños y están convencidos de que la confianza y el compromiso personal obran milagros.

7 – Los optimistas son íntegros y de principios sólidos, por eso disfrutan de paz interior y la irradian y comparten, aun en medio de problemas y crisis.

8 – Los optimistas no se desgastan en la critica destructiva y ven la envidia como un veneno. No son espectadores de las crisis sino protagonistas del cambio.

9 – Los optimistas cuidan sus relaciones interpersonales con esmero, saben trabajar en equipo y son animosos sembradores de fe, esperanza y alegrías.

10 – Los optimistas también tienen épocas difíciles, pero no se rinden ni se dejan aplastar por su peso, ya que saben que aun la noche mas obscura tiene un claro amanecer y que por encima de las nubes mas densas sigue brillando el sol; que todo túnel, por mas largo y obscuro que sea siempre tendrá otra salida y que todo río siempre tiene dos orillas.

Autor: Desconocido

Cuando los niños aprenden…

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Cuando los niños aprenden que la felicidad no se encuentra en lo que una persona tiene, si no en lo que esa persona es…

Cuando aprenden que dar y perdonar es más gratificante que quitar y vengarse…

Cuando aprenden que el sufrimiento no se mitiga con autocompasión, sino que se supera con determinación interior y fuerza espiritual…

Cuando aprenden que no puede controlar al mundo a su alrededor, pero que son maestros de sus propias almas…

Cuando aprenden que las relaciones mejoran si valoran más la amistad que el ego, el compromiso que el orgullo, escuchar que aconsejar…

Cuando aprenden a no odiar a una persona cuya diferencia temen, sino a temer ese tipo de odio…

Cuando aprenden que hay placer en la fuerza de motivar a otros, no en la falsa fuerza de humillar…

Cuando aprenden que el elogio de otros es halagador pero sin sentido sino se conjuga con el respeto a si mismos…

Cuando aprenden que el valor de una vida se mide mejor no por los años dedicados a acumular posesiones, sino por los momentos dedicados a dar de sí mismos compartiendo sabiduría, inspirando esperanza, secando lágrimas y conmoviendo corazones…

Cuando aprenden que la belleza de una persona no se ve con los ojos sino con el corazón; y que aunque el tiempo y las penurias pueden destruir nuestra coraza exterior, nos pueden mejorar el carácter y la perspectiva…

Cuando aprenden a abstenerse de juzgar, sabiendo que todas las personas están dotadas de cualidades y defectos, y que la aparición de unas u otros depende de la ayuda ofrecida o el daño inflingido por otros…

Cuando aprenden que a todas las personas se las ha dado el don de tener un yo único y que el propósito de la vida es compartir lo mejor de ese don con el mundo…

Cuando los niños aprenden estos ideales y como practicarlos en el arte del buen vivir… entonces ya no son niños… son una bendición para quienes los conozcan, y valiosos modelos para todo el mundo.

David L. Weatherford