Archivo | 11 mayo, 2012

LA COMPLICIDAD EN EL DOLOR OLVIDA HASTA LOS ACTOS INSTINTIVOS.

EL LOBO Y EL BURRO:

El 9 de mayo del 2007, en las montañas del norte de Albania, cerca de la ciudad noroccidental de Patok, un lobo fue capturado y encerrado en un corral, con la idea de que sirviera de atracción turística. Para darle de comer, sus captores decidieron ofrecerle “alimento vivo”, es decir, un asno viejo que, habiendo sido explotado durante toda su vida por sus dueños, ya no tenia valor para ellos. Nadie esperaba ver lo que sucedió después.

Los dos animales, prisioneros de hombres crueles con deseos de posesión y egoísmo, hicieron algo inesperado. El lobo miró a los ojos del asno y el pobre burro hizo lo mismo. Ambos se hicieron amigos. Porque en un mundo dominado por la codicia y la apatía de los hombres, los títulos de presa y depredador ya no tienen sentido. Una maravillosa amistad se desarrollo entre dos almas, víctimas de la misma maldad, sólo posible gracias a emociones que no somos capaces de entender.

Más de 12.000 personas escribieron al Gobierno de Albania pidiendo que intercediera para proporcionar al lobo y al viejo burro la libertad y una vida digna. La historia contó con la cobertura de la televisión albanesa y bajo la enorme presión del público, los dos animales finalmente fueron liberados.
El artículo original menciona que el burro vive ahora felizmente en una pradera verde, por la que el lobo pasa a veces a visitarlo.

Quisieramos agregar: Nuevamente los animales enseñando en hechos concretos y como maestros a los humanos.

FUENTE: http://blog.pacma.es/2012/el-lobo-y-el-burro/ Publicado el 30/04/2012

SALVADOR DALÍ, un genio del surrealismo – Música Beethoven Symphony No 8 in F Major Op 93

 

Eugenio Salvador Dalí nace en Figueras en 1904 en el seno de una familia burguesa, hijo de un notario bienpensante y de una sensible dama aficionada a los pájaros. Pintor y escultor, se integra en el grupo de poetas y artistas conocido posteriormente por la generación del 27. La pintura de sus primeros años, el Manifiesto Amarillo (1928), sus artículos y sus conferencias (1930) provocaron reacciones violentas. Residiendo en Paris desde las postrimerías de los años veinte, se convirtió en la figura más brillante del surrealismo pictórico. Fue en Paris que Dalí conoció a la mujer de Paul Eluard, Gala Helena D.Diakonova, con quien se casó.

En 1939 Salvador Dalí se traslada a los EEUU, alternando sus estancias en Portlligat, cuyo paisaje se convirtió en el motivo principal de su obra. Fué expulsado del surrealismo acusado de fascista, por André Breton. A su regreso a España en 1948 siguió, según él, la tradición espiritual de Zurbarán, Murillo, Valdés Leal y los grandes místicos de la literatura castellana.

Su pintura, que parte del noucentismo y pasa por una etapa cubista, responde a lo que él denomina actividad paranoico-crítica y se caracteriza por la representación, influida por la pintura metafísica, de escenas oníricas realizadas con una extraordinaria minuciosidad técnica: “La persistencia de la memoria (1931)” con sus relojes blandos, “Presagio de la Guerra Civil” (1936), diversas variaciones sobre “El ángelus” de Millet, etc.

Después de una estancia en Italia, tras la guerra civil española (1936-1939), Salvador Dalí aborda temas religiosos, históricos y alegóricos: “Las tentaciones de San Antonio”(1947), “La Madona de Portlligat” (1950), “Descubrimiento de América por Cristóbal Colón” (1959), “La Batalla de Tetuán” (1962), etc.

El interés de Dalí por los efectos visuales lo lleva al uso de la holografía y a la realización de pinturas estereoscópicas como “La silla” (1975). Colabora en algunas películas: “Un chien andalou” (1929) y “La edad de oro” (1931) de Luis Buñuel, “Spellbound (Recuerda)” (1945) de Alfred [censored]. Creó la escenografía y los figurines de muchos ballets, y en teatro colabora con Visconti y con Luis Escobar.

Salvador Dalí ilustra libros y diseña joyas, esculturas y objetos diversos. Entre sus libros destacan “The secret Life of Salvador Dalí “(1942), “Fifty Secrets of Magic Craftsmanship” (1948), “Journal dun genie” (1954), “Le mythe tragique de lAngelus de Millet” (1963). En 1974 se inaugura en Figueres su museo monográfico Teatre Museu Dalí. Tras la muerte de su esposa Gala en 1982, constituye la fundación Gala-Salvador Dalí que administra su legado.

Salvador Dalí fallece el 23 de enero de 1989 en Figueras.

¿ÉL NO SABE AMAR?

Hace un tiempo una buena amiga me dijo en un encuentro social muy ameno: “Patricia, deberías escribir un artículo sobre los hombres que dicen que no saben amar, ¡porque tengo tanta mala suerte que siempre doy con ellos! y quiero entender cuál es su bendita problemática, no sé cómo ayudarlos y quisiera hacerlo… y encima ¡me enamoran esos hombres!”

Con el tiempo surgieron otros temas e inspiraciones, pero siempre quedó como flotando en el aire el pedido de mi querida amiga. Hoy me senté con ganas de responderle a su duda.Desde mi humilde visión profesional y personal (no hay profesional que se desprenda de ser personal siempre, aún en su trabajo), el saber amar o no saberlo hacer va en relación directa a saber amarnos a nosotros mismos. Es imposible poder dar lo que no tenemos, ¿no?. Es tan lógico que como siempre muchos no lo piensan. La persona falla con los demás en algo que falló primero con ella misma: no supo amarse lo suficiente. No conoce lo que es la entrega (y destaquemos esa palabra: “entrega”) apasionada, admirada, de respeto, sin cuestionamientos, sin temores, e incondicional… a uno mismo.

La famosa autoestima dañada según la gravedad que sugiere la historia del que la vive.

Si hubieron daños serios en “sentirse amado” desde pequeño… la persona no captó desde épocas tempranas el mensaje de su real valor humano. Con o sin defectos, con o sin carencias, podemos sentirnos reyes al sabernos amados por los que desde un inicio de nuestras vidas nos recibieron con los brazos abiertos… o no tan abiertos…insisto: según la historia que nos tocó vivir a cada uno. En aquellos primeros gestos de aprobación, de calidez, de caricias, de sonrisas cómplices, de percibir que el otro nos adora, nos busca, nos necesita, tan solo para vernos, para tocarnos, para sonreírnos y con el tiempo para hablar, para compartir, para jugar, para pensar, para preguntar, para crecer juntos, sea la relación que sea. Pero está comprobado que desde la calidad y calidez de esos primeros contactos primarios aprendimos a amarnos, a resignificarnos, a valorarnos…. percibimos lo valiosos, lo sustanciales, lo primordiales y transcendentales que somos para otros.

Poco a poco y si la historia personal nos permite avanzar sin muchas caídas ni raspones, amarnos se vuelve una instancia natural con nosotros mismos, respetarnos también, y lentamente se vuelve un acto reflejo el volcar afuera lo que vivimos dentro. No cuesta tanto comenzar a valorar a otros si sabemos valorarnos a nosotros, no cuesta tanto acariciar a otro si antes en momentos difíciles lo hicimos con nosotros mismos, no cuesta tanto descubrir que necesitamos a otros si antes aprendimos que cuando estuvimos mal uno de los mejores soportes fuimos nosotros mismos, necesitar de nosotros mismos para reencontrarnos con la paz en momentos de tormenta nos resignifica nuevamente como fortalezas humanas.

Y poco a poco el otro se vuelve fácilmente una proyección de nuestras relaciones con nosotros mismos. Comenzamos a vivir con los demás lo que antes aprendimos a vivir en nuestra más profunda esencia e intimidad. Amarnos a nosotros mismos, se convierte en amar a los demás. Es un sutil traslado de energías, lo que antes instintivamente volcábamos en nuestro mundo interior, se va desplazando al mundo exterior. Lo que era una relación íntima se extiende a una relación con otros. Sin darnos cuenta: ¡aprendimos a amar! a nosotros primero y a los demás después. Ese proceso afectivo tiene tanta variedad de recorridos como historias personales hay en el mundo.

No podríamos hablar de números estadísticos, o de procesos normales y anormales, porque como imaginarán las vivencias de cada uno tienen un sello personal irrepetible en otras vidas, a cada uno le tocó experimentar distintos pasillos en esa escuela donde aprendemos a amar. Algunos se metieron en salones oscuros, sin maestros, sin compañeros, donde no pudieron aprender mucho, y donde si buscaban algún tipo de demostración de afecto no escuchaban ni siquiera ecos de alguna posible realidad prometedora. Otros no conocieron caricias, aunque algunas palabras de amor parecían rebotar en sus oídos no hubieron gestos de acercamiento, de hacerlo verse a sí mismo como valor humano, querido, amado, necesitado. Otros recibían golpes junto con las palabras: “¡te amo!”, aprendieron que amar era sufrir. Otros fueron a salones donde se los miraba desde lejos y a gritos les decían: “quiero amarte pero no puedo, no me enseñaron a amar, te quiero pero no te se acariciar, no me enseñaron a hacerlo nunca” , el niño se miró a si mismo y lo único que vio fue un hueco deseoso de que lo llenaran pero jamás supo de qué, ni cómo llenarlo, ni se le enseñó si era un recipiente digno de ser llenado, y miles de cuestionamientos quedaron rebotando en esas paredes vacías de afectos, y el niño quedó atrapado en esa sala, en ese hueco, en esa sed de lo que pudo ser pero no fue. Muchos niños por suerte entraron a salones donde había tanta luz que se podían ver a si mismos y a los demás con una transparencia afable, felíces, con sonrisas, y complicidades, donde amar era una forma más de crecer juntos, aunque las edades fueran tan distintas, pequeños algunos y adultos los otros, ambos aprendían mutuamente, y para ambas partes era un placer demostrar lo que sentían, entregarse y recibir, sacrificar por otro, compartir las emociones con lágrimas o sonrisas, no había miedo, no había cuestionamientos, no había reproches, no había dolor.

Las formas de amar a los demás se inicia en esa escuela de la vida. La que nos recibe en nuestros primeros cuartos y casas. En nuestra primera familia. En nuestro primer lugar de enseñanzas íntimas sobre el contacto con nosotros y con los demás. Esas personas con las que se encuentra tan frecuentemente mi querida amiga, seguramente pasaron por salones oscuros, tuvieron que pasar duramente por lecciones que solo le dejaron una cuota de dolor, desconfianzas, y miedos a la entrega. Están seguros (por algo será) que el amor no existe, y si existe ellos no aprendieron a amar. No saben hacerlo. Algunos se sienten seguros en no amar, porque para ellos amar es sinónimo de sufrir, y obviamente se sienten más tranquilos dejando su mundo personal vacío de “riesgos amorosos” que los puedan lastimar.

Muchas explicaciones pueden haber para cada historia, para cada hombre con el que se encontraba mi amiga.

Ahora, ya es otro asunto el por qué será que ella da con significativa frecuencia con hombres así, que dicen “no saber amar”. Eso ya da para otro artículo… aprendamos por partes…

Ps. Patricia Cabrera Sena

www.SUCONSULTA.COM (Tratamientos Psicológicos On Line)
ARTÍCULO DE LA REVISTA DEBATEPRESS.COM : http://www.debatepress.com/?p=verNoticia&idNoticia=15325&idCategoria=4

LUZ Y SOMBRA

“Siempre insistimos en ese tema que dice la imágen: “Núnca temas a las sombras. Solo significan que hay una luz brillando cerca”, porque recrea de un modo bien claro una realidad que se da en hechos palpables y se extiende al mundo emocional.
Jamás podríamos ver las sombras si no existiera una luz cerca contrastando.
La peor sombra, la más nítida, la más definida, tiene una tremenda luz cerca permitiendo que se vea y se perciba así.
Las sombras y las luces son una pareja que jamás se separa. Una condiciona a la otra. Esencias intrínsecas. Una se alimenta de la otra para exitir.
Y del mismo modo que se las ve en el mundo palpable y objetivo, existe la misma pareja en el mundo de las emociones. Lo que les pasa a muchos humanos es que quedan atrapados en las sombras, olvidando la luz que hay detrás o muy cerca haciendo opuestos y contrastes.
La emoción más oscura suele tener a muy corta distancia una emoción llena de claridad, luces, y crecimiento. La habilidad para poder apreciar equilibradamente ambos opuestos se aprende con la vida, con las experiencias duras, descubriendo las lecciones ocultas, sonriendo con la boca mientras secamos lágrimas en los ojos… es una combinación necesaria que vamos desarrollando con el tiempo y con los impactos vivenciales, que a todos nos toca en algún momento enfrentar, …
Tu sombra, la peor, la más oscura… tiene una luz muy cerca… si no la ves existen formas de quitarte los velos que te impiden ese avance interno, un crecimiento que está pendiente en ti, busca ayuda si no puedes encontrar tú solo ese camino hacia el faro íntimo, que iluminará tarde o temprano partes de ti mismo y de los demás que ni imaginabas y que por fin te liberarán de las oscuras tormentas que puedas estar atravesando.”

Ps. Patricia Cabrera Sena (www.suconsulta.com)