Archivo | 21 marzo, 2012

Los animales y la meditación…

Si observas a los animales verás que en cierto modo, viven en un estado de permanente meditación involuntaria.

Observemos por ejemplo a un perro adulto, cuando éste descansa sin dormir. Puede pasarse mucho tiempo cerrando y abriendo sus ojos alternativamente. Casi no cambia de postura. No hace nada. Parece haberse ido del mundo exterior. Esto lo notamos cuando algo externo del entorno lo distrae. Entonces vuelve, y reacciona moviendo sus orejas, ladrando, parándose, estirándose. Todo depende del efecto que ese acontecimiento exterior cause en él. Y dará la medida en que el animal saldrá o no de su aparente trance.

Si lo observamos detenidamente durante estos largos períodos en que pareciera no hacer nada, pero tampoco está dormido, quizás nos parezca que se encuentra pensando. Pero ¿pensando en qué? Se sabe que ningún animal piensa como lo hacemos nosotros. No pueden estar pensando, por ejemplo, que están con apetito y preguntándose cuándo será que el dueño les dará de comer. O si alguien en la casa los estará por sacar a pasear para hacer sus necesidades. Tampoco sus vivencias y experiencias presentes provocarán en ellos una toma de conciencia respecto de las mismas.

Está comprobado que los animales actúan por reflejo y por instinto. Es decir, no tienen conciencia de sí mismos, de la vida, de que algún día morirán o del simple transcurso del tiempo. Sólo reaccionan a estímulos externos. Si nos enojamos con ellos se entristecerán pero no sabrán que están tristes ni por qué. Entonces, si no piensan (al menos no como lo hacemos nosotros), ¿que hacen cuando descansan quietos, despiertos pero sin hacer nada? Podríamos insinuar con poca probabilidad de equivocarnos, que su mente se encuentra vacía. Al menos, vacía de todo lo que llena la nuestra. Quizás los asalten imágenes. Creo que el estado mental de ciertos animales que no se encuentran en actividad ni en situación de alerta es muy parecido al de nuestra meditación.

Creo que en algún estadio evolutivo mental no nos necesitamos a nosotros mismos. Nos desprendemos de nuestro cuerpo terrenal y de lo que creemos que somos. Es cuando no se hace necesaria identificación alguna con nada. Cuando quizás nuestras mentes puedan verse unidas en su inactiva actividad con la de nuestros animales.

 

 

El fin del mundo? NO… es nuestro propio final si no nos detenemos a tiempo de nuestra actitud destructiva.

Impresionante el mensaje del video, concientizador y ojalá despertemos a tiempo porque como bien dice el relator… el fin del mundo no es inminente como la soberbia nuestra quiere creer… estamos fabricando nuestro propio fin… el fin del hombre porque el mundo tiene su propio proceso y la raza humana no es imprescindible, pues sin nosotros él se regenerará… a ver si nos damos cuenta de que nuestro planeta nos pide a gritos con sus manifestaciones que paremos con el mal uso de lo que este video llama “nuestras familias”.

ESTE MOMENTO LO INCLUYE TODO

Es un misterio ver que la sustancia de la vida radica en este momento presente. La mente, mediante una idea o concepto cree que hubo un pasado, que habrá un futuro, pero lo cierto es que siempre es ahora, que la vida vibra y brota ahora, que el ser no tiene tiempo sino que es un milagro que aparece a cada instante, vacío de memoria, libre en su acontecer, prístino y fresco como la nieve más clara. Sí, claridad es la palabra. Transparente, sin mácula es este momento, este silencio de amor infinito en que todo es, sencillamente, lo que es.

Uno se enamora de esta perfección en que se experimenta la no-experiencia, el solo estar aquí en una vacuidad sin límite, fluyendo como el vuelo de un pájaro, como la corriente del río incesante que todo lo atraviesa y a nada opone resistencia.

Este momento eres tú, y tú eres libre, absolutamente, en este instante. La verdad es siempre ahora. Este ahora es todo lo que hay. Este momento presente lo incluye todo. Incluso la mente y la dualidad surgen de él y se disipan en él. Ningún concepto puede atrapar Eso, pero está aquí todo el tiempo y más allá de él. Todas las cosas están envueltas por este misterio radiante que es la vida. Nada suma ni resta a lo que es perfecto por siempre. A lo que es todo siendo nada… a lo que siendo nada lo es Todo. Nada puede decirse al caer en el misterio del ahora.

Opción para bajar de peso y mantenerlo…

Los temores, las dudas, el riesgo al fracaso y las claves para que esta vez el descenso de peso sea  definitivo

Por Claudia Durán*

 
“No puedo”, “Lo intenté mil veces y nada resulta”, “En mi casa son todos gordos, no tengo otro destino”, “Lo consigo dos días y después, listo, me como todo”. Estos son algunos de los pensamientos que las personas con kilos de más repiten por años. La decepción y la angustia se adueñan de los que no logran vencer a la obesidad.
-Quiero bajar de peso ya, pero no sé cómo empezar: lo primero que debe surgir es un objetivo claro, algo concreto, como cuando uno organiza un viaje. Se sabe qué poner en la valija y hacia dónde vamos, porque no hay posibilidad de gozar del viaje si no hay un destino claro. Bajar no tiene que ver con perder kilos , bajar de peso significa vaciar la mochila emocional porque lo que “me pesa” está directamente relacionado con lo que “me pasa”. No hay que perder de vista que los problemas no son un pozo, sino un puente.

-Vivo a dieta hace años, y siempre vuelvo a engordar: quien hace dieta comprueba que muchas veces el problema no es bajar , sino que el problema es no subir. Los resultados no son duraderos porque sucede a menudo, que si se resuelve el problema de “subir y bajar” de peso, es decir, si se logra el adelgazamiento y se sostiene, esa persona deberá ocuparse de los temas que verdaderamente lo angustian. Si bien es cierto que para la persona con problemas de sobrepeso u obesidad crónica este mecanismo de “sube y baja” es motivo permanente de angustia, lo que es real es que dicho mecanismo garantiza “tapar” una angustia mayor. La idea no es luchar contra la obesidad o el sobrepeso , sino “construir la delgadez “ .

-Me voy de vacaciones, ¡no voy a empezar ahora la dieta!: las vacaciones significan disfrutar , descansar , cortar con las actividades diarias , y justamente sería muy bueno que alguien pueda tomarse vacaciones , que descanse , y que corte con la actividad diaria de descuidarse. Cuando uno logra cambiar el vínculo adictivo con la comida comienza a comprender que “cuidarme” no es sumar y restar calorías sino que “cuidarme” es respetarme , preservarme , en definitiva, ser responsable de mis actos. Cuando se deja un niño al cuidado de alguien se tiene en cuenta que ese alguien sea una persona adulta y responsable . Cuando te despedís de un ser querido y te dicen _ chau , cuidate! no te piden que comas poco, te piden que te preserves , que estés atento, que seas responsable . Así que es muy llamativo que alguien apueste en vacaciones a descuidarse.

-Listo, dejo de comer desde mañana: la clave para no subir está en poder reconocer y aplicar los límites. La obesidad es una enfermedad que se cura con elección y límites . La propuesta no es dejar de comer , sino cambiar el vínculo excesivo con la comida que en definitiva es lo único que me lleva al sobrepeso . El crecimiento verdadero es 50% aprender a incorporar cosas nuevas , y el 50% quitarse los hábitos viejos y malos.

-Subí tres o cuatro kilos por las fiestas, pero me siento re mal: es un pensamiento habitual en esta época. El consejo es que los que tienen poco sobrepeso no intenten llegar a un peso ideal ( no existe) , pero sí que logren un peso saludable. No importa cuántos kilos se tengan de más , muchas veces 2 o 3 kilos pesan como 40 o 50 kg. En verdad, lo que está molestando es cómo me veo, cómo me siento. La propia imagen es esa que es vista por el espejo más cruel que no es otro que el de la propia mirada ; si algo molesta hay que sacarlo, lo que sí es seguro , es que no son sólo los kilos.

Ayuda final:  Los kilos demás son la consecuencia de la angustia, no la causa. Mi recomendación es empezar a hacer algo por uno mismo, proponerse un objetivo como lo es la calidad de vida y no la calidad debida , cambiar el debo por el quiero, preguntarnos si tenemos todo lo que queremos o si queremos todo lo que tenemos. Dejar el intento para pasar a la acción , cambiar la reacción por la respuesta , lograr ya en primera instancia ser quien quiero ser. Saber que para sanar la obesidad y el sobrepeso sólo tengo que desearlo, recordando que lo que la mente desea se transforma en definitiva en una orden: cuidado con lo que deseas porque así será. Enfocar el tratamiento desde una propuesta nutricional-emocional permitiendose conocer las emociones y sentimientos desagradables que acercan a la comida (ansiedad, angustia, tristeza, preocupacion, bronca) a modo de paliativo, de alivio, de evasion. Esto permitira claramente diferenciar si estoy comiendo por hambre fisica, corporal o por apetito emocional, consiguiendose de este modo, asociar mente con cuerpo que adelgazan y garantizar por este camino mantener el peso perdido.

* Dra. Claudia Durán – Medica Especialista en Nutrición – M.P.: 16404 – M.N.: 73561     

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