Archivo | 7 agosto, 2011

Reflexiones de Pilar Sordo

 

Mi percepción a medida que envejezco es que no hay años malos. Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son. Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos. Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.
Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla depende de nosotros, el cómo enganchamos con las cosas que no queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad. Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo. “Ser feliz es una decisión”, no nos olvidemos de eso.


Entonces, con estos criterios me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año  porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas:
-a aprender a amar
-a dejar huella
-a ser felices


En esas tres cosas debiéramos trabajar todos los días, el tema es cómo y creo que hay tres factores que ayudan en estos puntos:

   -Aprender a amar la responsabilidad como una instancia de crecimiento. El trabajo sea remunerado o no,  dignifica el alma y el espíritu y nos hace bien en nuestra salud mental.

Ahora el significado del cansancio es visto como algo negativo de lo cual debemos deshacernos y no cómo el privilegio de estar cansados porque eso significa que estamos entregando lo mejor de nosotros. A esta tierra vinimos a cansarnos,……. para dormir tenemos siglos después.

   -Valorar la libertad como una forma de vencerme a mi misma y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero. Quizás deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos con placer y decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.

   -El tercer y último punto a cultivar el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese maravilloso talento de poder esperar, de postergar gratificaciones inmediatas en pos de cosas mejores.

Hacernos cariño y tratarnos bien como país y como familia, saludarnos en los ascensores, saludar a los guardias, a los choferes de las micros, sonreír por lo menos una o varias veces al día. Querernos.


Crear calidez dentro de nuestras casas, hogares, y para eso tiene que haber olor a comida, cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida. Nuestras casas independientes de los recursos se están volviendo demasiado perfectas que parece que nadie puede vivir adentro.
Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de ello. La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos tiene que ver con la inteligencia espiritual.


Tratemos de dosificar la tecnología y demos paso a la conversación, a los juegos “antiguos”, a los encuentros familiares, a los encuentros con amigos, dentro de casa. Valoremos la intimidad, el calor y el amor dentro de nuestras familias.


Si logramos trabajar en estos puntos y yo me comprometo a intentarlo habremos decretado ser felices, lo cual no nos exime de los problemas, pero nos hace entender que la única diferencia entre alguien feliz o no, no tiene que ver con los problemas que tengamos sino que con la ACTITUD con la cual enfrentemos lo que nos toca.

Pilar Sordo

Siempre te querré …

Vídeo con los grandes momentos de la pareja protagonista de “Águila Roja”: Gonzalo y Margarita.
La canción que acompaña las imágenes es “Ahí estarás tú” (interpretada por Faith Hill y banda sonora de la película “Pearl Harbor”, cuyo título original es “There you’ll be”).

 

 

Cuando recuerdo aquellos momentos
y los sueños que dejamos atrás,
estaré feliz porque fui bendecida
al haberte tenido en mi vida.
Cuando recuerdo aquellos días,
levanto la mirada y veo tu rostro …
siempre estuviste ahí para mí.
Y en mis sueños siempre te veré volar en lo más alto del cielo
y en mi corazón siempre habrá un lugar para ti
durante toda mi vida.
Guardaré una parte de ti conmigo
y dondequiera que esté, tú estarás allí.
Y dondequiera que esté, tú estarás allí.
Tú me enseñaste lo que se siente
al tener el cielo a mi alcance
y siempre recordaré toda la fuerza que me diste.
Tu amor me hizo seguir adelante …
¡te debo tanto!
Siempre estuviste ahí para mí.
Y en mis sueños siempre te veré volar en lo más alto del cielo
y en mi corazón siempre habrá un lugar para ti
durante toda mi vida.
Guardaré una parte de ti conmigo
y dondequiera que esté, tú estarás allí.
Siempre vi en ti mi luz, mi fuerza
y ahora quiero agradecerte
de todas las maneras posibles
que siempre estuvieras ahí para mí,
por siempre.
Y en mis sueños siempre te veré volar en lo más alto del cielo
y en mi corazón siempre habrá un lugar para ti
durante toda mi vida.
Guardaré una parte de ti conmigo
y dondequiera que esté, tú estarás allí,
y dondequiera que esté, tú estarás allí.
Tú estarás allí.

No te salves. Mario Benedetti

.No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti