Archivo | 29 mayo, 2011

Osho: Libros que he amado

Bhagwan Shree Rajneesh, que en sus últimos años se llamó Osho, es para sus sannyasins o buscadores de la verdad un Buda de Nuestro Tiempo. Para los gobernantes del mundo y religiosos oficialistas, sólo un personaje controvertido y molesto, con ideas peligrosas para la juventud, que apuntaban a destruir las bases de la sociedad. Fue el último inconformista de este siglo. Inflamado por la llama de la rebelión, no se adhirió a credo ni doctrina alguna e intentó iniciar las tradiciones muertas. Nunca tuvo miedo de las consecuencias.

Antes de su muerte, le preguntaron que pasaría cuando se fuera. Respondió: “Si hay algo de verdad en lo que he dicho, sobrevivirá. La gente interesada en mi trabajo llevará la antorcha, sin imponer nada a nadie… Deseo que no olviden el amor, porque si no es sobre él no se puede fundar iglesia alguna. La conciencia no es monopolio de nadie, igual la celebración, el regocijo y la mirada inocente de un niño… Conózcanse a sí mismos pues el camino es hacia adentro“.

“Había estado trabajando durante muchas vidas —trabajando sobre mí mismo, luchando, haciendo todo lo que podía—, y no sucedía nada. Ahora entiendo porque no sucedía nada. El mismo esfuerzo era el obstáculo, la misma escalera lo estaba impidiendo, la misma necesidad de buscar era el obstáculo. No es que uno pueda encontrar sin buscar —hace falta buscar—, pero llega un momento en el que hay que abandonar la búsqueda. El bote es necesario para cruzar el río, pero luego llega un momento en el que tienes que salir del bote, olvidarte de él y dejarlo atrás. El esfuerzo es necesario, nada es posible sin esfuerzo. Y también nada es posible sólo con esfuerzo.”

Osho